Béisbol

Don Mattingly, defenderé a los jugadores si ellos me dan el ciento por ciento

Don Mattingly está absolutamente convencido de que su paso por dos de las mejores escuelas del béisbol lo ayudarán a llevar con buena mano el timón de los Marlins por los próximos años.

Y es que después de conocer el temperamento de George Steinbrenner en Nueva York y vivir bajo la expectativa de contar con la nómina más alta de las Grandes Ligas en Los Ángeles, Miami puede convertirse en un paseo por alfombra roja.

Si no fuera por Jeffrey Loria…

“Con el Boss había que ganar siempre y con los Dodgers llegaron a decir que [la oficina central] me hacían la alineación y no tenía poder de decisión alguno”, apuntó Mattingly en la apertura de la primavera para los peces, en Júpiter. “Ahora estoy en una situación muy favorable, con un equipo de jóvenes talentosos, pero la expectativa es la misma de antes: quiero ganar todos los días”.

A partir de este viernes, Mattingly contará con seis semanas para percibir si puede mantener esa expectativa o atemperarla, pues ciertamente el mercado no es tan mediático ni poderoso como en las dos ciudades previas donde aprendió el arte de dirigir.

El mánager llegó al complejo primaveral sobre las 7 a.m. y tras tomarse un café fuerte reunió a los lanzadores y receptores llamados a filas y les ofreció su plan maestro para la nueva temporada.

Con un manojo de frases, Mattingly dibujó unos meses futuros no exentos de peligros y emboscadas, pero les prometió una cosa primordial a los jugadores: los iba a defender a capa y espada, siempre y cuando dieran el ciento por ciento de sus energías.

“Soy así, mientras los vea venir al parque preparados, pueden contar conmigo para lo bueno y para lo malo”, agregó el piloto, de 54 años de edad, y una leyenda de los Yankees. “Los miro en el terreno y veo jóvenes confiados, que han pasado por ciertas situaciones, que han crecido. Estoy aquí para ayudarlos en ese desarrollo”.

Con su andar calmado y gestos que parecen pedir disculpas a cada momento, Mattingly recorrió por primera vez los campos del Roger Dean Stadium, mientras conversaba con jugadores y coaches.

Algo a lo lejos se veía la figura de Barry Bonds, el nuevo coach de bateo del club, que muchos afirman de manera irónica, es la gran adquisición de los Marlins en el pasado invierno.

“Home Run King, baby”, gritaban a lo lejos algunos fanáticos que resistían al frío y era recompensados con un gesto de mano de Bonds, quien a la distancia también saludaba al mánager recién estrenado.

Pero la presencia de Mattingly y Bonds será suficiente para desatascar el carro de los peces de la cadena de temporadas negativas, competir con los Mets y los Nacionales en el Este, y contentar al polémico dueño, Loria, quien cambia de dirigentes como de carro.

“Loria es un estudioso del juego, un fanático del juego”, explicó Mattingly. “Eso es algo que entiendo. Más allá de todo, la situación aquí es favorable para mí, para el equipo. Sabemos que hay una situación con la nómina, pero si todos hacemos lo que tenemos que hacer, vamos a dar la pelea”.

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