Clásico Mundial de Béisbol, una semilla que no crece ni inspira
Una España llena de cubanos y venezolanos, una Francia cuya principal novedad es que un padre y un hijo cubanos están en el roster, una Alemania cuyo lanzador principal es otro cubano…El torneo clasificatorio para el IV Clásico Mundial de Béisbol trae más de lo mismo y poco de nuevo.
Del 17 al 22 de marzo las naciones de segunda y tercera línea sostendrán sus rencillas en el terreno para determinar quienes acompañarán a las potencias sembradas en un evento que nació con muchas pretensiones y todavía no tiene mucho que mostrar en términos de germinación y crecimiento.
Cuando vio la luz el primer Clásico Mundial en el 2006, los fanáticos creyeron que Grandes Ligas tensionaría, al fin, sus músculos para rescatar a un deporte que saldría de los Juegos Olímpicos en el ya lejano 2008, y hasta algún trasnochado pensó que se podría competir con el fútbol o el básquetbol en alcance internacional.
No resultaba ilógico que un Mike Piazza vistiera el uniforme de Italia, ni que se buscara una raíz añeja en el álbum familiar para rellenar conjuntos de naciones sin tradición ni base de aficionados. Esto es necesario, decían entonces, para atraer a nuevas generaciones de adoradores del béisbol.
Pero ya vamos rumbo a la cuarta edición y el panorama es el mismo. El béisbol no crece fuera de sus bastiones tradicionales del Caribe, Asia y algún que otro bolsón de popularidad en Holanda y Australia.
Nicaragua, Panamá y Colombia hacen esfuerzos pero son suficientes. Las ligas invernales dejan mucho que desear y resultan un pálido reflejo de lo que alguna vez fueron, y cada vez son más los jugadores de Grandes Ligas que sin complejo de pena afirman que no van, ni al Caribe ni al Clásico, porque no desean. Así como así.
Y no olvidemos el caso de Cuba, que si bien le puso un sabor extra al torneo inicial cuando llegó a disputar la final con Japón, hoy es un pálido recuerdo a tenor de los últimos resultados en el área internacional.
Si Cuba acude al Clásico que viene con un equipo similar al de la Serie del Caribe -o peor ahora tras la fuga de los hermanos Gourriel-, será una especie de convidada de piedra, incapaz de generar temor en sus rivales.
Es interés de Grandes Ligas lograr que Cuba vaya con sus caballos, los que juegan en el circuito principal, para promover algo de mística en lo predecible; pero como dueña de los caballitos debe presionar más para que asistan las mejores de sus estrellas, sin excusa ni pretexto.
Si el béisbol no logra crecer más allá de sus regiones históricas, si no procura llegar a nuevos sectores de aficionados, gestionar conversiones y admiraciones, si España continúa llevando cubanos y venezolanos, entonces el Clásico habrá sido una tomadura de pelo, un ejercicio estéril que solo nos ha hecho perder el tiempo.
Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2016, 4:14 p. m. with the headline "Clásico Mundial de Béisbol, una semilla que no crece ni inspira."