Tony Castro, el gendarme bueno de la pelota cubana ante las Grandes Ligas
Adentro del Lobby del Hotel Nacional cuatro peloteros cubanos que meses antes eran considerados traidores efectuaban una conferencia de prensa a modo de regreso triunfal, mientras Antonio Castro Soto del Valle los contemplaba con un aire donde se entremezclaban el cansancio y el triunfo.
"Fue difícil, pero lo logramos'', comentaba ese 15 de diciembre del 2015 a un reducido grupo de periodistas, dando a entender que el camino para permitir el retorno de figuras como Yasiel Puig o José Abreu no había sido un paseo sobre alfombra roja.
Poco más de tres meses después, el hombre que todos conocen como Tony Castro vuelve a estar en el centro de la atención con el juego que este martes 22 sostendrán los Rays de Tampa Bay y la selección nacional de la isla.
Su título de Embajador Global de la Confederación de Béisbol y Sóftbol no dice mucho más allá de buscar un regreso a los Juegos Olímpicos, pero todos saben que los hilos reales de la pelota cubana pasan por las manos del hijo de quien durante décadas rigiera con mano de hierro los destinos del país, Fidel Castro.
Durante el verano pasado y en total silencio, Tony Castro se convirtió en el interlocutor perfecto que buscaban las Grandes Ligas para acercarse a la isla en medio un obstáculo de dos direcciones: la densa Ley del Embargo y la posición de ciertos sectores dentro de la isla que no ven con buenos ojos el acercamiento a Estados Unidos.
"Creo que es un hombre consciente de su poder, pero que genuinamente desea salvar la pelota cubana'', comentó Daniel Palacios, periodista de MLB.com que trabajó mucho en la isla. "Es una persona pragmática, que les ha hecho ver a su papá y su tío la necesidad de salvar al béisbol y, de paso, obtener ganancias''.
Lo irónico es que Tony Castro ha tenido la tarea de restaurar como le sea posible y en nuevas circunstancias, los puentes con la pelota profesional que su padre destruyera hace seis décadas con un empeño tenaz.
Graduado de medicina ortopédica, Tony Castro, de 46 años, comenzó su relación más directa con la elite del béisbol cubano al ser designado como médico del equipo nacional, y luego vicepresidente de la Federación Nacional de ese deporte.
Poco a poco, su relación con el poder familiar -en una entrevista afirmó que su madre, Dalia Soto del Valle le enseñó a apreciar el juego- fue vista por funcionarios y peloteros como el poder real, por encima de otros que ostentaban cargos de mayor renombre como el Comisionado Nacional, actualmente Heriberto Suárez; y el presidente de la Federación Nacional, Higinio Vélez.
"En el caso de Higinio y Tony, muchos los ven como el policía malo y el policía bueno'', explicó Yordano Carmona, un experto en pelota cubana. "Higinio es visto como el hombre del gobierno, el que hace respetar las leyes. Tony es apreciado más por los peloteros, una persona más abierta y con mejor acceso al poder, algo que es muy importante en momentos de problemas’’.
De acuerdo con al menos dos fuentes, fue en algún momento del 2009 cuando Tony Castro sometió a sus mayores un primer boceto de plan recalcando lo perentorio de alcanzar algún tipo de acuerdo con las Mayores.
Para ese momento, ya estaban las fugas apuntando a la estampida que se ha vivido en los últimos tiempos con la partida primeros de estrellas como Abreu y Puig, y continuadas en la actualidad con los hermanos Lourdes y Yulieski Gourriel.
El ha sido testigo directo del desangramiento.
"No cabe duda de que Tony ha sido un facilitador, un mediador perfecto para Grandes Ligas por su posición familiar y su innegable carisma personal'', agregó Palacios. "Y lo hace sin que se lo hayan ordenado. Lo hace por cree firmemente que posee una responsabilidad de salvar la pelota cubana, aunque en ello, sin duda, se beneficie''.
Según varias personas cercanas a la problemática cubana, el próximo paso en su agenda será martillar los clavos finales de un acuerdo que permita a los peloteros cubanos jugar en las Mayores sin violar el Embargo y al estado cubano recoger parte de esa potencial bonanza.
Pero no será el último, pues Tony Castro -suele decir "necesitamos avanzar. El pasado es el pasado'' -sueña con una Serie Nacional privatizada de cierto modo, que deje de ser una carga pesada para un gobierno que coquetea con el capitalismo de estado.
"No se puede negar que es un hombre inteligente, que es escuchado por su tío, quien le deja hacer, siempre y cuando no viole el núcleo de la filosofía gubernamental cubana'', indicó Carmona. "Es el hijo de su padre y lo admira, pero está poniendo un sello particular, al menos en lo relacionado con la pelota''.
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Esta historia fue publicada originalmente el 21 de marzo de 2016, 6:54 a. m. with the headline "Tony Castro, el gendarme bueno de la pelota cubana ante las Grandes Ligas."