Béisbol

Alex Rodríguez no tendrá tour de despedida

ALEX RODRIGUEZ conversa con Reggie Jackson (i) durante un juego de primavera el 19 de marzo del 2016 en Tampa.
ALEX RODRIGUEZ conversa con Reggie Jackson (i) durante un juego de primavera el 19 de marzo del 2016 en Tampa. AP

De Marlon Brando muchos críticos escribieron que había sido un grande, pero que por su carácter y personalidad controversial, dejó de actuar en ciertos papeles que le habrían situado en un pedestal único, porque nadie, absolutamente nadie, poseía sus dotes histriónicas.

Salvando ciertas distancias lógicas, algo parecido pudiera decirse de Alex Rodríguez ahora que acaba de anunciar su retiro para el final de la temporada 2017, con números habituales para un miembro del Salón de la Fama y una estela de problemas que bloquearán con mucha seguridad su paso hacia el templo de los inmortales.

Igual que Brando, nadie, absolutamente nadie, poseía el conjunto de habilidades de Rodríguez para golpear una pelota o capturarla, esa mezcla de talentos donde se incluyen el poder, los reflejos, la belleza del swing y la inteligencia para dominar el juego y conquistar tres veces el premio de Jugador Más Valioso, con 14 asistencias al choque de estrellas.

La hoja de servicios de Rodríguez es soberbia, pero está manchada desde que admitió haber consumido sustancias prohibidas del 2001 al 2003, su relación con el nefasto médico Anthony Galea -un connotado tratante de esteroides- en el 2009 y finalmente el escándalo de la Clínica Biogénesis que le costó la temporadas completa del 2014.

De modo que la evidencia contra Rodríguez es mucha y comprobada como para hacerle un tour de despedida al estilo de Mariano Rivera o Derek Jeter, o hasta de un Kobe Bryant. El jugador de los Yankees es casi una figura trágica, aunque cualquier vestigio de lástima desaparece al saber que para al final del 2017 se habrá convertido en el primero que sobrepasa los $400 millones en contratos en la historia del deporte profesional de este país.

Lo triste en su caso, como el de Barry Bonds o Rafael Palmeiro, es que Rodríguez posiblemente no hubiera necesitado de atajos químicos para convertirse en un referente del béisbol y entrar en Cooperstown. Su caso no parece el de un consumidor empedernido, sino el de alguien temeroso de ser víctima de una lesión o del inexorable paso del tiempo.

Rodríguez estaba determinado a ser el más grande, al menos el latino más grande, y como muestra basta mirar su temporada del 2015, cuando a los 40 años pudo dar marcha atrás al reloj para convertirse en un productor de carreras solvente en Nueva York. A esa edad uno no anda disparando 33 jonrones por obra y gracia de la providencia.

Un día como este miércoles debió convertirse en una proclamación de gloria, con un comunicado laudatorio de parte del Comisionado del Béisbol, de la ciudad de Nueva York, de la de Miami -donde creció y se hizo pelotero- y hasta de los propios Yankees.

Pero la revelación del retiro ha encontrado solo frialdad. Una mención dentro del alud de informaciones que nace del spring training, y a otra cosa, que el monstruo de los medios necesita alimentos por cantidades. Eso es lo triste de Rodríguez, que ya ni su adiós es noticia. Brando al menos nos dejó a Vito Corleone.

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Esta historia fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2016, 5:14 p. m. with the headline "Alex Rodríguez no tendrá tour de despedida."

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