Nuevo libro detalla el fenómeno de los "desertores'' de la pelota cubana
Cuando Peter C. Bjarkman escribe del béisbol cubano hay que leerlo. Se puede estar de acuerdo o no con sus premisas, pero décadas de estudio y de presencia en los estadios de la isla le confieren una erudición innegable en el tema, esa que nace de haber visto y estado en cercanía al objeto de su obra.
Este 5 de mayo verá la luz de manera oficial su última entrega "Los Desertores del Béisbol de Cuba: la historia oculta'', que desde ya puede considerarse un libro de cabecera para quienes deseen profundizar en un tópico que despierta demasiadas pasiones y esconde no pocas suciedades.
No es que el libro arroje muchas luces nuevas sobre el fenómeno de las fugas -la palabra desertor ya no me parece la adecuada, pero bueno…-que viene desangrando las Series Nacionales y ha dejado en los tuétanos a la otrora poderosa maquinaria de la escuadra nacional de la isla, y se echan de menos investigaciones sobre el terreno y entrevistas con los protagonistas, pero constituye un material de consulta inevitable por la organización de una historia no siempre bien contada y la manera en que el autor ha extraído la información de otras fuentes.
Bjarkman es meticuloso en su cronología, en su concatenación de hechos, en la explicación de cómo lo que comenzó como un goteo a mediados de los 90 del siglo pasado se ha convertido en una avalancha por estos días, y no le falta razón cuando apunta a las Grandes Ligas, y a individuos inescrupulosos asentados en el sur de la Florida y otras zonas geográficas como responsables del proceso.
Pero el estudioso tampoco se detiene mucho a ver la parte que le toca al gobierno cubano, a la federación cubana, entes que durante mucho tiempo y me atrevo a decir que aún en la actualidad, han contemplado a los peloteros como una propiedad, donde el libre albedrío parece no tomarse en cuenta.
Y esto lo digo sin dejar de reconocer la arista política que lo toca todo. Ciertamente, el embargo económico condiciona una posible relación normal con las Mayores, pero Cuba pudo buscar otras opciones que concedieran más libertad a sus jugadores, desde hace rato, sin esa actitud de ordeno y mando.
Una de las constantes con los peloteros llegados acá, y he entrevistado a decenas, ha sido el deseo de no terminar sus días como muchos de los veteranos que pululan por el país, mendigando litros de gasolina o acudiendo a los gobiernos locales en busca de piezas para un auto ruso en estado de coma mecánica.
"Los Desertores del Béisbol de Cuba: la historia oculta'' se deja leer, sobre todo para aquel que se acerca al tema por primera vez, sin caer en pedanterías académicas, pero de vez en cuando -y ese es el peligro para ese mismo lector- cae en lugares comunes, como cuando habla del "Miami crowd'' para referirse a personas no afines con el gobierno de La Habana, esa supuesta caverna que tan bien le han vendido al mundo, sin tomar en cuenta que son muchos los cubanos que apoyan a su país en los Clásicos Mundiales, por poner un ejemplo. Tiene que venir Peter más a Miami.
Ni El Nuevo Herald, y esto es algo que le señalé en su momento, se salva de la quema con dos o tres referencias donde se pone en entredicho el trabajo de este redactor, pero que ya no viene el caso rebatir. La vida se encargará de poner todo en su lugar, si no es que ya lo ha hecho.
Más allá de cualquier punto de desencuentro, esta es una obra a leer y me temo que en lo adelante habría que seguir agregando capítulos, porque de acuerdo con lo acontecido en el pasado Congreso del Partido Comunista en Cuba y su retranca ideológica, el pacto con las Mayores podría demorar y la hemorragia de talento seguir su curso, imparable.
O tal vez sea la intervención de las autoridades federales, como lo está demostrando la ofensiva con individuos de Miami, las que cierren la llave del controversial mercado cubano. Pero eso es para otra historia.
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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de abril de 2016, 1:27 p. m. with the headline "Nuevo libro detalla el fenómeno de los "desertores'' de la pelota cubana."