El sentido heroico del juego de pelota no se respetó en los Marlins
El pasado 29 de abril en partido entre los Miami Marlins y los Cerveceros en Milwaukee, el manager de los peces Don Mattlingly realizó una decisión muy controversial. Teníamos engavetado nuestro comentario. Y hoy queremos comentar sobre ella.
A nuestro juicio, fue una decisión incorrecta e injusta de Mattlingly. Y un olvido del sentido heroico que posee el deporte de las bolas y los strikes.
Adam Conley realizaba una magistral actuación monticular durante siete entradas y dos tercios donde no había tolerado imparables ni carreras al equipo rival con los peces ganando 5-0.
El piloto Mattlingly lo sacó de la lomita cuando le faltaban sacar cuatro outs para propinar un juego de cero hit cero carrera. Lo sustituyó por el dominicano José Urena que luego de sacar el out de la octava permitió tres carreras en el noveno y tuvo que ser rescatado por el cerrador A.J. Ramos.
La oportunidad de tirar un juego de cero hit cero carrera no se da todos los días. Sólo llega en contadas ocasiones. Es tan difícil lograrlo, que podríamos citar a grandes lanzadores de todos los tiempos que no pudieron realizar la hazaña debido a que se requiere no sólo calidad y excelencia, también suerte.
Conley estaba a cuatro outs de escribir historia. De alcanzar la gloria. De tocar la fama. Pero Mattlingly le privó de dicha oportunidad. ¿Y quién sabe si de la única que tendrá en su carrera?
La razón que expuso fue que Conley había tirado 116 envíos. Esta explicación es ridícula. ¿Quién dijo que un lanzador va a sufrir una lesión por tirar 10 envíos más de lo planificado? Una lesión puede llegar por otras razones, incluyendo aquellas donde no se tiran pelotas hacia el plato.
Si por lanzar nueve entradas y más de 100 envíos fuera una legítima causa de lesiones, entonces los legendarios Juan Marichal, Bob Gibson y Luis Tiant, hasta llegar a fechas más recientes con Roger Clemens, Randy Johnson y Pedro Martínez, no hubieran tenido largas carreras en sus respectivas etapas. Y sin embargo, todos ellos las tuvieron y sus brazos no se lastimaron.
El manager que quite a un lanzador que está a punto de ubicar su nombre en la historia lo hace sentir mal. Y aunque no lo diga, Conley no olvidará jamás ese momento inoportuno en que fue sustituido cuando le restaban cuatro outs para dar un juego de cero hit cero carrera.
No, que nadie piense que estamos en contra de que se cuenten los lanzamientos para no exponer el brazo de los lanzadores. Coincidimos con ello. Pero esto no significa que en ocasiones cuando las circunstancias lo requieran un pitcher no pueda superar los 100 envíos. Y este era uno de esos momentos.
A Conley había que dejarlo tirar para que buscara la hazaña. Si alguien le daba un imparable, entonces se sacaba. Y si lo lograba, entonces existía la opción de ponerlo a tirar menos envíos para su próxima apertura. Como se hizo en el juego del jueves cuando sólo lanzó cinco episodios.
Pero jamás romperle la oportunidad de alcanzar la gloria.
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Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2016, 7:38 p. m. with the headline "El sentido heroico del juego de pelota no se respetó en los Marlins."