Béisbol

Tras pasar por el fuego de la experiencia, Mattingly levanta el rostro de Miami

DON MATTINGLY dirige el juego desde el dugout el 10 de mayo en Miami contra los Cerveceros.
DON MATTINGLY dirige el juego desde el dugout el 10 de mayo en Miami contra los Cerveceros. ctrainor@miamiherald.com

Antes de que la prensa de Miami tuviera el chance de hacer un chiste a costa de Don Mattingly, el propio manager de los Marlins tuvo la iniciativa en la primavera de decir lo que muchos pensaban: "sí, que me daban el lineup en Los Angeles y me decián a quién debía poner a jugar''.

Mattingly se toma muy en serio su trabajo, pero no encuentra problema -de vez en cuando- de no tomarse muy en serio a sí mismo, lo cual es parte inseparable de su estilo calmado y constante de llevar las riendas de un club de Grandes Ligas.

Pero tras hablar con varios jugadores y ver la manera en que le responden los peces, no se puede dejar de admitir la influencia positiva de este hombre que brilló como jugador en los Yankees, aprendió el oficio de piloto bajo Joe Torre y tuvo su bautizo de fuego en los Dodgers.

Cuando dejó la costa Oeste bajo una fiera crítica por lo que se entendía como incapacidad para avanzar en los playoffs, Mattingly llegó a Miami con el rótulo invisible de marioneta del propietario Jeffrey Loria, su amigo de mucho tiempo, otro que de seguro le iba a entregar la alineación con los nombres ya ordenados. Para que él los jugara.

Sin embargo, fuentes del equipo indican que con su personalidad de bajo perfil y su hablar sereno, el impacto de Mattingly resulta más amplia de lo que suele apreciarse. Cuando el hombre habla, se le escucha. Y se le escucha entre los jugadores y entre los ejecutivos. Y le escucha Barry Bonds, que no es poca cosa.

Los jugadores, sobre todo, han aprendido que existe una filosofía y una manera de dirigir sostenida, sin medias tintas ni puntos débiles, como solía suceder bajo los gobiernos de Mike Redmond primero y Dan Jennings después, quienes disfrutaban de un apoyo mediatizado de la oficina central, viviendo al borde de la cuerda floja y el despido.

"A él lo conozco de mis días en Los Angeles y sé que es invariable, que siempre está aquí para apoyarlo a uno en cualquier circunstancia'', expresó el venezolano Miguel Rojas. "Creo que ya le tomó al pulso al equipo. Le tomó unos días, pero ya entiende las situaciones, las personas''.

La suspensión de Dee Gordon por uso de sustancias prohibidas resultó su primera gran prueba. Algún otro equipo pudo haber cruzado los brazos, encontrar la excusa perfecta para regodearse en el fracaso. Miami, por el contrario, respondió al llamado de la voz de su timonel y al cierre de esta noche exhibía balance de 21-17, a dos juegos de la cima de un Este compacto y difícil.

Sus 14 años como jugador en los Yankees, otros cuatro como coach en el Bronx, tres en el mismo puesto en Los Angeles antes de ser promovido a manager en el 2011, sus banderines divisionales al frente del equipo más cara de los últimos tiempos y el lidiar con caracteres tan diferentes que van de un Yasiel Puig a un Clayton Kershaw, han preparado el camino del actual Mattingly.

Los peces están recogiendo los frutos de esa montaña rusa de triunfos y fracasos en un grado de madurez que solo puede ser beneficioso. Mattingly pasó por el fuego de la experiencia y eso se nota en cada gesto. Los detractores continuarán diciendo que es un pelele en manos de Loria, pero él ya pasa de las críticas.

El que sobrevive en el zoológico de Nueva York y a los reflectores de Hollywood podrá resistir mejor los cantos de sirena de South Beach y las oleadas incomprensibles del propietario de los Marlins.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 17 de mayo de 2016, 2:59 p. m. with the headline "Tras pasar por el fuego de la experiencia, Mattingly levanta el rostro de Miami."

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