Derek Dietrich, si solo mejorase con el guante...
La historia de Derek Dietrich se ha repetido hasta el cansancio en la historia de las Grandes Ligas, pero pudiera resumirse en una frase algo manida: bueno con el bate, malo con el guante.
Pudieran encontrarse algunos grises en la expresión, pero básicamente el jugador de los Marlins ha vagado de posición en posición desde que llegara en el 2010 como parte de un canje con Tampa Bay.
"Siempre ha sido así y mi mente y mi cuerpo se preparan para jugar en varias posiciones, sin pensar en concentrarme en una'', afirmó recientemente Dietrich. "Lo importante es competir, tener buenos turnos, jugar buena defensa y darle al equipo un chance de ganar''.
Sin embargo, la historia de Dietrich hubiera sido algo diferente si el 20 de marzo del 2014, cuando un roletazo de Jon Jay -entonces con San Luis- no hubiese golpeado con rudeza su rostro en la segunda base.
Durante los 49 choques en que vio acción en esa temporada, quedó claro que el pelotazo dañó mucho más que su rostro, porque la confianza defensiva de Dietrich se vino abajo y cada acción suya en la antesala o cualquier otro puesto era sinónimo de duda.
Si en el 2013 había dado muestras de potencial con un porcentaje de fildeo de .992, después de aquel impacto en la cara cayó a .950, y un breve experimento en los jardines fracasó de manera estrepitosa.
Otro incidente en julio del 2013 donde estuvo involucrado y que le costó el puesto de coach de bateo a Tino Martínez, tampoco contribuyeron a la causa de Dietrich, que si se mantuvo a flote en el radar del equipo, fue por su uso del madero.
Para muestra un botón: al momento de redactar esta nota Dietrich conectaba para .295 con un OPS de .864, el mayor de su carrera, gracias a su presencia estable en la alineación, cortesía de la suspensión de Dee Gordon por dopaje.
"Cuando sabes que vas a jugar todos los días y que verás a un pitcher dos o tres veces en el encuentro, uno puede ser más selectivo en la caja'', agregó el utility, quien va rumbo de superar la cifra de partidos en una temporada. "La vista se hace mejor, la mente se hace mejor con más juego. Así que estoy feliz con esta oportunidad''.
Si Dietrich continúa aportando con el bate, ¿qué hacer cuando regrese Gordon el 29 de julio? O mejor aún, ¿cuál será su futuro a largo plazo en la organización? Todo dependerá de la solvencia de su guante.
Por lo pronto la solución estaría en alternar con Justin Bour en primera y darle algún descanso al propio Gordon y Hechavarría; a largo plazo…habría que seguir la situación de Prado en tercera, pues al final de la temporada será agente libre y no hay conversaciones de extensión.
"Lo mío es concentrarme en superarme con el trabajo constante junto a Perry Hill [coach del infield] para convertirme en un mejor defensor'', recalcó Dietrich. "No sé cuanto aquel golpe en la cara realmente tuvo que ver en mi subsconciente, pero ya me he alejado de eso. Estoy feliz con lo que he logrado defensivamente. Creo que he crecido mucho en ese aspecto del juego. Y mientras pueda batear, ayudaré a este equipo''.
También a su causa.
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Esta historia fue publicada originalmente el 27 de mayo de 2016, 2:44 p. m. with the headline "Derek Dietrich, si solo mejorase con el guante...."