¿Qué deben hacer los Marlins para anotar carreras y ganar más juegos?
No somos dirigentes de béisbol. Soy solamente un humilde escritor deportivo residente en Miami que desea que nuestro equipo local gane. Pero estamos en el deber de opinar sobre aspectos que inciden en la caída de los Marlins en la batalla por avanzar a la postemporada como equipo comodín de la Liga Nacional.
Comencemos por decir que el mánager Don Mattlingly no es el responsable de las derrotas. Tampoco es culpable de la ineptitud de los bateadores para impulsar carreras. Sabemos que las lesiones de Giancarlo Stanton y Justin Bours le restan fuerza a la ofensiva. Y para colmo, ahora está la incógnita de Marcell Ozuna. No es un secreto de que otras cosas salían bien antes y ahora están saliendo mal. Hay que reconocerlo.
Sabemos la combinación de males que ha afectado a los Marlins. No tenemos dudas sobre esto. Pero un equipo que está a sólo tres juegos y medio de diferencia del comodín faltando 29 juegos por celebrar, no puede rendirse.
Una vez realizada esta explicación, pasemos al análisis de otros pasos que estimo se deben dar para ganar juegos.
Los Marlins están sufriendo para producir carreras. Es el equipo con más juegos de diferencias con menos de tres carreras. Un viejo refrán beisbolero dice que: “si no anotas, te anotan. Así es, para ganar juegos hay que anotar carreras.
Stanton, el bateador de poder, está lesionado por el resto de la temporada. Otro hombre de fuerza fuera de la alineación es Justin Bour. Nada se puede hacer para reparar este problema en el mes que falta de competencia.
Si miramos las estadísticas nos percatamos de que en jonrones los Marlins están alejados en el puesto 14 entre los 15 equipos con más batazos de cuatro esquinas en la Nacional. Es el onceno en carreras anotadas y también en remolcadas. ¡Pésimos números!
Si dichas cifras son malas y son escasas las esperanzas para mejorarlas, entonces hay que buscar victorias anotando por otras vías. Y aquí, el mánager sí juega un papel clave, pues es quien ordena las estrategias.
Hablamos de realizar jugadas de bateo y corrido cuando tenemos hombres rápidos en las bases y bateadores de contacto en el plato, tocar la bola para adelantar corredores a posición anotadora, robar bases, hacer lanzar más envíos a los lanzadores rivales, etc.
Una nota positiva a la ofensiva colectiva es que los Marlins se encuentran en la segunda posición en promedio de bateo de la Nacional. Es el número seis en average de embasamiento. Es segundo en imparables conectados. A esto se le une que tienen varios hombres rápidos, otros que saben tocar bien la bola aunque lo hagan en contra de sus deseos y bateadores de tacto, a tal medida que es el segundo equipo del circuito que menos se poncha.
En el partido del pasado domingo cuando estuvimos presentes en el juego, la ofensiva miamense bateó seis veces para doble matanza. En ninguna de esas ocasiones estando el juego reñido se intentó realizar un toque de bola, tampoco una jugada de bateo y corrido. Y no sólo ha ocurrido en dicha ocasión, ha sucedido muchas veces.
En la pelota no siempre se puede ganar con jonrones. Y mucho menos cuando se carece de hombres capaces de botar la bola con frecuencia.
¿Cómo se explica que un equipo que está ubicado en el segundo lugar de la Nacional en promedio de bateo y en imparables sea uno de los últimos en carreras anotadas?
La explicación es sencilla: al no contar con buenos productores de carreras se dejan muchos hombres en las bases y también se pasa trabajo para llegar con frecuencia a posición de anotar porque cuando alguien llega a primera lo primero que se busca es el batazo largo sin importar que el que está en el plato bateando lo que suma son unos poquitos jonrones. ¿Acaso el mánager piensa con su esperanza puesta de que ese hombre sin poder se convierta en un Barry Bonds por tener al rey de los jonrones cerca en el banco?
Considero que con la ausencia de hombres de fuerza, no se están haciendo con frecuencia esas jugadas de ofensiva corta que en muchas ocasiones producen carreras para ganar partidos.
Algunas personas con sobrados conocimientos de los deportes nos pudieran decir que tocar bola se ha convertido en una epidemia en Grandes Ligas y que nadie desea hacerlo. También de que muchos jugadores no saben tocar bola.
Esto puede ser cierto, pero una cosa es el poco deseo del jugador para tocar bola y otra muy diferente mandarlo a tocar en busca de la victoria para el equipo. Si lo mandan a tocar con el empate en primera sin out en la séptima entrada y no lo hace por no querer, entonces ese jugador tiene que ser enviado al banco o a las duchas. Aún más, debería ser multado.
¿Qué no quieren y no saben tocar? Entonces nosotros realizamos tres preguntas: ¿Se acabaron los buenos mánagers que exigen practicar el toque de bola en función de avanzar corredores para después anotar carreras con sencillos?. ¿Estamos jugando béisbol de otro planeta, o se acabaron las estrategias en el deporte que cuenta con el mayor número de posibles jugadas a realizar? ¿Cuántos jugadores podemos señalar que batean por encima de la marca de los .300 y remolcan más de 90 carreras en Grandes Ligas?
En la historia del béisbol no se ha tocado bola con jonroneros y bateadores del nivel de Babe Ruth, Ted Williams, Willie Mays, Hank Aaron, Ken Griffey y Barry Bonds, por sólo citar seis ejemplos. Con los restantes que no tengan un nivel similar o parecido, la jugada de toque de bola es buena cuando lo determine la situación del juego.
Ichiro sabe tocar, Gordon también, Hechavarría, si no es experto debe mejorar el toque, pues batea menos de .250 de promedio. ¿Rojas no sabe? Bueno, si es así que aprenda pues tampoco es un buen bateador.
Ichiro y Gordon son gacelas corriendo, Hechavarría, Ozuna (si puede jugar) y el propio Yelich corren bien. Prado, Yelich, Gordon e Ichiro son bateadores con tacto, idóneos para hacer con ellos jugadas de bateo y corrido cuando el caso lo amerite.
Hablamos de lo que es realmente el béisbol. Y el toque de bola, el robo de base y la jugada de bateo y corrido, siguen formando parte del maravilloso deporte de las bolas y los strikes. Lo mismo en Japón, en Latinoamérica y en Grandes Ligas.
Estamos a tiempo. Acaba de comenzar el último mes de temporada y aunque en estos momentos ocupamos la quinta posición entre los aspirantes a las dos plazas de comodines, sólo estamos a tres juegos y medio de diferencia del segundo puesto ocupado por los Cardenales de San Luis, a dos de los Mets de Nueva York y a uno de los Piratas de Pittsburgh. Faltando 29 juegos para cerrar el torneo regular, dicha diferencia no está distante, es alcanzable si se ganan juegos.
Lo repetimos: Si no se producen carreras con batazos grandes hay que intentar la ofensiva corta en busca de anotar y ganar juegos. Al menos hay que intentarlo. En estos momentos, es lo que debe hacer Don Mattlingly.
Un buen mánager no es aquel que tiene un equipo repleto de estrellas con tres bateadores que impulsan más de 90 carreras hacia el plato; a dos o tres lanzadores que tiran por debajo de las tres carreras limpias por juego y con una defensa inmaculada. Un buen dirigente es aquel que sabe cómo manejar las piezas que tiene en busca de sumar triunfos.
Si no hay reacción en este mes de septiembre, entonces debemos decir: apaga y vamos. Los Marlins no podrán avanzar a la fase de postemporada.
Sabemos que con los peloteros que tienen actuando en el terreno de juego, las cosas se ven feas para los Marlins. Pero hay que pelear hasta el último out de cada partido y hasta el juego 162 de la temporada. Ese es el béisbol que amo. Esa es la pelota de Grandes Ligas.
Esta historia fue publicada originalmente el 1 de septiembre de 2016, 6:27 p. m. with the headline "¿Qué deben hacer los Marlins para anotar carreras y ganar más juegos?."