Los Marlins juegan a cielo abierto y vencen a los Rockies en La Pequeña Habana
El cielo abierto trajo una perspectiva pocas veces vista en el loanDepot park. Pero lo más importante es que la brisa de verano vino acompañada de una victoria que selló la suerte de este serie particular contra los Rockies, algo que viene muy bien ante la proximidad de los Mets.
Nueva York viene en camino, pero el éxito de martes 7-4 sobre Colorado fue un bálsamo para un equipo que hace un par de días regresaba de la Gran Manzana con más dudas que certezas y la urgencia de darle un vuelco a su situación antes de la mitad de la temporada.
Todavía queda mucho por recuperar, pero la acción combinada del pitcheo de Pablo López, uno de los puntales de esta primera mitad, el tórrido bateo de un Garrett Cooper envuelto en el mejor momento ofensivo de su carrera, y sendos cuadrangulares de Jazz Chisholm y Jorge Soler, fueron más que suficientes para asegurar la victoria.
El venezolano trabajó con mucho acierto durante siete entradas de una carrera y cuatro imparables, además de ponchar a seis y regalar tres pasaportes para rebajar su efectividad a 2.61 y seguir solidificando su candidatura al Juego de las Estrellas por la Liga Nacional.
Históricamente, López ha laborado con mucho acierto frente a los Rockies porque en cinco aperturas de por vida presenta balance de 3-0 y promedio de carreras limpias de 2.28, aunque esta salida no fue tan hermética como la anterior el 30 de mayo en el Coors Field cuando lanzó seis capítulos en blanco.
De la forma en que se presentó López, los Marlins solo necesitaban apoyarlo con un racimo no tan abultado de carreras, pero Cooper se encargó de aportar dos de las cuatro del equipo con un cuadrangular con un hombre en circulación en la cuarta entrada.
Cooper se ha embasado en 13 de sus 14 últimos juegos y en ocho de ellos ha conectado más de un imparable, mientras que en el mes de junio conecta para .387, el tercer mejor promedio de bateo solo por detrás del cubano Yordan Alvarez (Houston) y Bryce Harper (Filadelfia).
Por su parte, Chisholm sacó una bola del parque en el octavo episodio con uno a bordo, mientras que el cubano Soler lo seguía con otro palo similar para repetir lo hecho en el juego anterior, cuando Avisail García y Jesús Sánchez también pegaron jonrones consecutivos. Dos días con bambinazos seguidos solo ha pasado cinco veces en la historia de Miami.
Esta fue la segunda ocasión de la temporada en que los peces jugaron con el techo descubierto, pero la primera con triunfo, pues el 13 de mayo cayeron frente a los Cerveceros de Milwaukee. Igualmente fue la 88va ocasión en que salieron al terreno a cielo descubierto en 11 temporadas en el parque de La Pequeña Habana.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de junio de 2022, 9:54 p. m..