Todos gravitamos hacia él. Pelotero cubano impacta de manera decisiva a los Marlins en todos los sentidos
Jacob Stallings lo definió mejor que nadie.
Todos en los Marlins gravitan en torno a Yuli Gurriel. Quizá fue que le tocaba o tal vez por la conversación que tuvo con el cubano, pero el receptor de los peces consiguió su mejor actuación ofensiva en semanas después de una breve conversación con el primera base.
Stallings pegó un par de dobles, pero recordó después del juego ganado por Miami en Colorado el miércoles que Gurriel le comentó sobre la posición en que colocaba sus manos mientras agarraba el bate, como lo haría cualquier coach del equipo.
“Él como que te agarra en una conversación personal’’, expresó Stallings a la prensa en Denver tras el encuentro que finalizó 10-2 a favor de los visitantes.
“Todos lo respetamos y gravitamos hacia él. Y si tienes un mal día, [él] te dice: ‘Eh, sigue así. Sigue así. Eres bueno. Sigue adelante’”.
Gurriel tuvo una noche soberbia con el madero al pegar de 4-4 con un triple y tres sencillos, el segundo de los cuales rompió el hielo después de que el club había ido de manera horrenda de 19-2 con corredores en posición de anotar hasta ese punto en la serie.
Un metrallazo del cubano al jardín central en la cuarta entrada, que trajo la primera carrera del juego para Miami, fue como el signo que abriría una avalancha ofensiva como hacía rato no se veía en la alineación de los peces, que suele no respaldar tanto a su pitcheo.
“Ese fue un batazo muy importante’’, agregó Stallings, quien formó batería con el lanzador dominicano Sandy Alcántara.
“Fue una especie de suspiro de alivio que fuéramos capaces de conseguir esa impulsada en medio de un mal momento”.
Si Gurriel había sido un puntal con tres indiscutibles en el choque del martes -algo que no había logrado en toda la contienda-, ahora se superó a sí mismo con una actuación de cuatro imparables, incluido el sexto triple de su carrera de Grandes Ligas, con dos anotadas y una remolcada.
Cabe destacar que la actuación ofensiva de Gurriel ha sido notable no solamente por esos siete indiscutibles en ocho turnos, sino por sus contribuciones dentro y fuera del campo que han sido claramente impactantes para su nuevo equipo.
“Tener a un tipo con su pedigrí (ha estado en equipos ganadores, ha ganado un título de bateo) me ha impresionado mucho por lo profesional que es’’, afirmó Joey Wendle. “Está aquí, trabaja, sabe cómo cuidar su cuerpo [incluso a] los 38 años’’.
Antes de firmar un contrato de Ligas Menores con los Marlins en marzo, Gurriel solo había conocido un equipo de Grandes Ligas, un club al que ayudó a ganar dos títulos de la Serie Mundial durante sus siete temporadas con la organización. El ascenso de los Astros coincidió con el suyo después de que desertara de Cuba a los 30 años y fichara por Houston.
Gurriel registró récords de carrera en jonrones (31) y OPS (.884) en el 2019, pero tuvo problemas en la campaña 2020, acortada por la pandemia y luego se recuperó para ganar el título de bateo de la Liga Americana con .319 de promedio en el 2021.
Tras retroceder la temporada pasada, terminó con un OPS de .647 en 146 juegos, Houston decidió separarse del popular y veterano primera base, conocido cariñosamente como “La Piña’’ y firmó a su compatriota José Abreu con un contrato de tres años.
Mientras tanto, Gurriel está bateando .291/.330/.427 con tres jonrones en 112 apariciones en el plato, la mayoría de las cuales han sido esporádicas a lo largo de la temporada y no por gusto el manager Skip Schumker se rompe la cabeza para encontrar maneras de tenerlo en la alineación.
“Es difícil [ponerlo en la alineación] porque juega en primera’’, reconoció Schumaker.
“Tienes a Cooper ahí, que fue estelar el año pasado, pero vamos a tratar de ser tan creativos como podamos, porque ese bate es real y a nuestro personal le encanta que esté en nuestra alineación”.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2023, 0:46 p. m..