Noche histórica para pelotero cubano en La Pequeña Habana y olvidable para los Marlins que caen por debajo de .500
Con la primera base desocupada y hombres en segunda y la antesala, muchos creyeron que Skip Schumaker iba a pedir cuatro bolas malas para Randy Arozarena.
El manager de los Marlins, sin embargo, decidió que David Robertson le lanzara al cubano.
Arozarena procedió a pegar un sencillo que remolcó dos de las tres carreras decisivas para que los Rays vencieran 3-0 a los Marlins en 10 entradas delante de 9,803 aficionados en el loanDepot park, que vieron otra actuación decepcionante de Robertson en los finales de un choque.
“Con los coaches pensamos en la posibilidad de caminar a Arozarena’’, explicó Schumaker, cuyo equipo cayó por debajo de .500 (66-67) por primera vez desde el 25 de mayo.
“Pero luego venía Harold Ramírez con las bases llenas. Era como escoger con qué veneno querías morir’’.
Después de conectar ese imparable, el pelotero que representa a México y Cuba en las Grandes Ligas robó sus bases número 19 y 20 de la temporada para convertirse en el único jugador nacido en Cuba y de los Rays en sumar tres contiendas consecutivas con 20 o más cuadrangulares y al menos 20 estafas de almohadillas.
Una verdadera pena al final porque Jesús Luzardo lanzó para ganar y, sin duda, su esfuerzo de este miércoles indica que lo peor puede haber quedado atrás, pues encadenó su segunda apertura de calidad, tras haber cargado con la derrota en las tres actuaciones previas.
El venezolano, que había estado magnífico en San Diego hace unos días al no permitir carreras en seis entradas, ahora volvió a repetir su actuación con otros seis episodios en blanco con un solo hit a su cuenta, un doblete del cubano Yandy Díaz en el sexto.
“Me sentí muy bien porque mantuve a mi equipo pegado en el juego y con chance de victoria’’, comentó Luzardo, quien se marchó luego de 96 envíos. “Pero me hicieron trabajar mucho, pelearon cada turno y por eso se elevó mi total de lanzamientos’’.
Fuera de eso, Luzardo caminó sin muchos problemas, salvo un par de bases por bolas, pero con ocho ponches que elevaron su total con los peces a 175 en la temporada para rebasar a Pablo López y quedarse con la 16ta plaza para más abanicados en una temporada.
Los Marlins van a necesitar de varios esfuerzos como este de Luzardo para poder competir durante todo septiembre por esa última plaza de comodines en la Liga Nacional que todavía le pertenece a los Gigante de San Francisco, otro equipo del que no se esperaba mucho.
Pero mientras Luzardo colgaba sus seis ceros, Zach Efflin hacía lo mismo con la ofensiva de los locales que malgastaron alguna que otra oportunidad, como cuando Jesús Sánchez pegó un doble en el quinto y llegó a tercera solo para ser sorprendido en un viraje del abridor.
Una vez que partieron Luzardo y Efflin comenzó la batalla de los bullpens y habría que decir que ambos grupos de relevistas dieron la talla hasta que las nueve entradas fueron consumidas y llegó el momento de los extra innings y la regla del corredor en segunda.
Y también llegó el momento terrible de Robertson, quien permitió un imparable del emergente Josh Lowe para romper la magia de los ceros y antes de que Arozarena impulsara dos con un sencillo y decretara prácticamente el final de esta historia.
Los Marlins comienzan este jueves una serie de cuatro juegos en Washington que pudiera ser crucial para iniciar una de las últimas posibilidades de recuperación antes de que sea demasiado tarde.
“Solo necesitamos un gran inning, un gran juego, una chispa para que todo cambie a favor’’, agregó Luzardo.
“Tenemos las piezas, grandes peloteros para hacerlo. No podemos bajar la cabeza, porque siento que todavía es posible levantarnos’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de agosto de 2023, 10:01 p. m..