Miami Marlins

Día de la Herencia Cubana sin peloteros cubanos, pero con polémica, ¿quién es el enemigo real de la libertad?

Desde el pésimo manejo del club en todas las épocas y circunstancias, pasando por la desidia de inmiscuirse en el mercado de peloteros cubanos y la incapacidad para crear una cultura ganadora seria y digna, conduciéndose en ocasiones como una sucursal de Triple A, los Marlins merecen todos los palos y críticas del mundo.

Pero señalar a los Marlins como cómplices de la dictadura cubana y de darle la espalda en el ambiente político a la comunidad no creo que sea el caso, como bien señalan sectores y figuras influyentes de Miami.

Aquí la culpa, si la hubiera, es de la organización por haber permanecido callada y no haber puesto en evidencia a la verdadera culpable: las Grandes Ligas.

Cómo periodista viví bien de cerca todo lo sucedido con la presencia del llamado “Team Asere’’ y todo lo que despertó en aquel juego donde fueron apaleados por Estados Unidos en el Clásico Mundial de Béisbol.

Todavía se recuerdan los intentos por no permitir la entrada de quienes portaban pancartas y vestimentas que recordaban la naturaleza cruel del régimen comunista.

Sucede que los Marlins no tenían nada que ver con eso.

El Clásico Mundial es un evento que ciento por ciento es propiedad de las Mayores en contubernio con la World Baseball Softball Confederation (WBSC), otra entidad que bien sabe bailar al son de las autoridades cubanas y desde hace mucho tiempo.

No importa que sea Miami, San Diego o Los Angeles. Cuando el Clásico toma posesión de una sede lo hace con control total y absoluto, mientras que la franquicia de casa se retira y se convierte en una convidada de piedra.

En todo caso, quienes no deseaban nada político fueron el comisionado de las Mayores Rob Manfred y compañía.

Ese mismo que estructuró el pacto de peloteros con La Habana bajo el amparo del gobierno de Barack Obama.

Si la memoria no me falla, los Marlins -a sabiendas que eso no caería bien en las oficinas centrales de Nueva York- han apoyado al movimiento “Patria y Vida’’ desde bien temprano, ya sea haciendo sonar esa canción a todo dar por los altoparlantes, colocando la frase en el montículo o invitando a Youtel Romero a lanzar la primera bola y facilitar un encuentro con la prensa, donde él mismo pudo hablar de todo lo que estaba sucediendo en torno a Cuba y su emblemático tema.

Recuerdo a Aroldis Chapman y Néstor Cortés durante un viaje de los Yankees que salieron a practicar con jerseys que mostraban la frase, además de repartirlos entre el resto de los jugadores del equipo, sin que nadie de los Marlins les llamara la atención.

Y es que decenas de personas que trabajan para los peces son cubanos o tienen raíces cubanas y entienden mejor que nadie el sufrimiento de su pueblo.

Pero esto de que los Marlins son cómplices y culpables, que le han dado la espalda a la comunidad se ha perpetuado de manera tenaz.

Y así como la novena de Miami ha fallado en explicar tantas movidas tontas e inútiles dentro del terreno que solo han traído molestia primero e indiferencia luego en la afición, tampoco han sabido explicar -tal vez por miedo, pero creo que por incapacidad- por qué y cómo sucedieron los hechos de aquel juego, ni quién tomó las decisiones. No han sabido ni saben tocar las puertas.

El sábado pasado se produjo un levísima protesta contra el desastre deportivo en que se ha convertido este equipo.

Esa es la que debe aumentar. Recuerdo a un ejecutivo del club que me dijo que no firmaba peloteros cubanos porque era como jugar a la ruleta rusa.

Otro comentó en una conferencia de prensa que no firmaba cubanos porque desconocía ese mercado, provocando un malestar en unos cuantos reporteros. Hoy ninguno de los dos están en sus puestos, pero la incompetencia sigue.

Entonces, vale pues el ejercicio de seguir sacando tiras del pellejo de esta organización que da un paso adelante y dos hacia atrás, que se ha movido entre bandazos laterales y caóticos, sin olvidar que han ganado dos Series Mundiales, pero el enemigo de la libertad de Cuba no son los Marlins.

La protesta deportiva al frente del loanDepot park, pero la protesta política en Nueva York ante la oficina de Manfred que manda y ordena en estos eventos internacionales.

Ténganlo presente cuando venga en el 2026 el siguiente Clásico Mundial porque Miami tiene mil papeletas para albergar la final y la semifinal. Y entonces ya veremos a cómo tocamos.

Ojalá que para esa fecha no haya dictadura en La Habana.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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