Los Marlins ya tienen su verdugo y bien temprano en la temporada. Su bate caliente y el frío hunden a Miami
El frío de Nueva York y el bate caliente de Pete Alonso.
Esta combinación térmica resultó demasiado para los Marlins que desperdiciaron otra buena salida de un abridor y ya pueden decirle adiós a este serie particular que se desarrolla en el City Field.
Alonso impulsó cuatro carreras para ponerle fuego este martes a una jornada gélida en La Gran Manzana y un punto definitivo a la victoria 10-5 de los Mets, que comienzan a verse como la máquina ofensiva que esperaban desde la llegada de Juan Soto a Queens.
Aunque Francisco Lindor también despierta y poco a poco va recuperando su clase al pegar un cuadrangular en la primera entrada, ya le pueden colgar a Alonso la temprana etiqueta de verdugo de los peces, pues desde la serie pasada en el loanDepot park el hombre no ha dejado de pegar palos importantes.
Pete Alonso, el verdugo
En un momento donde los Marlins venían recuperándose y se colocaban a una carrera del empate con el juego 6-5 a favor de los de casa, Alonso pegó un doble de tres anotaciones en el sexto capítulo que se sumaron a otra rayita remolcada con un batazo similar en el tercero.
Sin duda, en este inicio de la temporada Alonso ha tenido un impacto significativo contra Miami, como sucedió el 31 de marzo cuando conectó un grand slam, su primer jonrón de la temporada, contribuyendo a la victoria de los Mets 10-4.
Dos días después, el 2 de abril, volvió a destacar con otro cuadrangular de tres carreras en la octava entrada que sirvió para empatar el juego que eventualmente los Mets ganaron 6-5 en 11 capítulos y, como si fuera poco, el lunes registró dos hits, incluyendo un doble, en la victoria de su club 2-0 sobre los Marlins.
Buena actuación del abridor, mucho trabajo del bullpen
Así como una jornada previa Valente Bellozo había realizado una actuación valiosa durante cuatro capítulos, esta vez Connor Gillispie no estuvo tan hermético, pero al menos se marchó dejando el partido empatado a dos anotaciones.
Gillispie fue víctima del enorme palo de Lindor y del doble de Alonso, pero llama la atención que tanto en su caso como el de Bellozo no pasaron más allá de las cuatro entradas, dando paso a un bullpen que pudiera estar trabajando en exceso bien temprano en la campaña y que aceptó ocho de las anotaciones de los locales.
Si Nueva York no aumentó el marcador en la sexta fue gracias a una enorme atrapada de Derek Hill en el jardín central con las almohadillas abarrotadas para robar un potencial extra base, aunque después no pudo continuar en el encuentro por molestias en el brazo debido al esfuerzo.
Esta historia fue publicada originalmente el 8 de abril de 2025, 7:29 p. m..