Después de Valente el diluvio. Un cambio prueba ser fatal para los Marlins en derrota ante los Dodgers
Después de Valente Bellozo el diluvio.
Siempre habrá una respuesta política o diplomática, especialmente viniendo de un hombre de maneras dulces como Clayton McCullough. Eso no impedirá, sin embargo, que muchos se pregunten por qué el alto mando de los Marlins decidió sacar del montículo a Bellozo en el que podía ser el juego de su vida, o al menos en lo que va de su corta carrera.
Porque Bellozo estaba encendido y no por su velocidad, que nunca ha sido ni será un factor en sus aperturas, sino por la manera inteligente en que venía sucediendo sus secuencias de lanzamientos que jamás tocaron las 92 millas por hora, pero que marearon a los Dodgers.
“Ciertamente me sentí muy bien y satisface hacerlo contra un equipo como este’’, expresó Bellozo.
“Cuando el mánager me sacó no pensé nada. Solo que ellos tomaron la mejor decisión posible en ese momento del juego. No salió bien el movimiento, pero no lo cuestiono’’.
Una vez que el mexicano fue extraído, las compuertas de la resistencia cedieron y los Dodgers se soltaron a batear el miércoles para vencer 10-1 a los Marlins y asegurar la serie particular delante de 13,651 aficionados que vinieron a ver, por encima de todo, a los visitantes.
Durante cinco entradas y un tercio, Bellozo fue el amo de los angelinos que solo pudieron conectarle un imparable y apenas le sacaron la bola del cuadro, porque el mexicano no creyó en esa misma tanda que en las dos jornadas previas sacó cinco cuadrangulares, cuatro de ellos repartidos a partes iguales por Shohei Ohtani y Freedie Freeman.
Pero cuando vino Ohtani a consumir por tercera ocasión, McCullogh decidió sacarlo y trajo a Cade Gibson, quien fue víctima de un triple del japonés y de un sencillo impulsor de Freeman, quien luego en la séptima pegaría un triple con las bases llenas.
Freeman, quien se convirtió en el líder histórico de cuadrangulares contra Miami con 42, ha sido un verdugo horrible de todos los tiempos y de estos días, pues baste decir que ha remolcado ocho carreras en los tres juegos, al punto que su OPS llegó a una admirable altura de 1,148.
“Bellozo realizó un tremendo trabajo’’, concedió McCullough.
“Hasta el punto donde nos llevó la parte de la alineación que estaba y lo que teníamos en el bullpen, creo que teníamos la capacidad de utilizar lo que nos quedaba en áreas que pensamos son buenas. Valente nos dio mucho, pero pensé que estábamos bien con lo que teníamos y el enfrentamiento particular, por eso fuimos con Cade’’.
Ni Gibson, en apenas su segunda actuación de Grandes Ligas, ni Lake Bachar -aceptó cuatro anotaciones en solo un tercio de trabajo-, ni nadie pudieron contener la maquinaria ofensiva de los Dodgers que produjo 12 imparables y un cuadrangular de James Outman en el octavo para poner el partido bien lejos de un retorno.
Miami no pudo echar a andar la suya, y luego de un choque inspirador el martes por la noche, retrocedió ante el pitcheo combinado del abridor Landon Knack, quien trabajó sin dificultades durante cinco episodios antes de darle paso un bullpen que no permitió libertades hasta la novena entrada, cuando los locales pisaron la goma.
Si algún hecho destacable puede destacarse por los Marlins más allá de la tremenda apertura de Bellozo y algunas jugadas sólidas a la defensa en los jardines, sería la primera captura de la temporada en intento de robo para Ohtani a manos de Agustín Ramírez.
El receptor dominicano, quien no es conocido precisamente por su faena detrás del plato, soltó la bola a una velocidad de 78.9 millas -con un intercambio temporal desde el momento en que recibió hasta el tiro de 0.80 segundos- para detener al japonés, quien en lo que va de 2025 había estafado 10 almohadillas y en el 2024 inauguró el club 50-50.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2025, 8:13 p. m..