El as de los Marlins hace historia, pero la ofensiva de Miami se queda corta en el acompañamiento de fondo
A veces no basta con hacer historia. No basta con poner tu nombre al lado de los grandes de la franquicia. No basta con dejarlo todo en el montículo. Eso lo sabe muy bien Sandy Alcántara, que volvió a lanzar con el corazón y la calidad que lo llevaron al Cy Young, pero se fue con las manos vacías. Otra vez.
Sin hacer muchos estragos ofensivos, los Filis apelaron a su experiencia y profundidad para imponerse el lunes por la noche 5-2 a los peces delante de 9,898 aficionados, en un loanDepot que los recibía luego de vivir una extraña barrida en Washington.
Historia, pero no victoria
Alcántara se convirtió en el segundo lanzador con más ponches en la historia de los Marlins al superar a Josh Johnson con 833, lo que no deja de ser algo revelador para un lanzador que, pase lo que pase, ya es un histórico por estos lares.
Solo Ricky Nolasco (1,001) le queda por delante. Desde 2018, Alcántara ha sido más que un simple abridor: ha sido el rostro de un equipo que ha vivido más crisis que gloria, pero él ha seguido ahí, firme, entregado, con la misma intensidad de siempre.
“Me siento muy contento por este logro, pero también me digo que no pudimos llevarnos la victoria, eso habría sido mejor’’, expresó Alcántara.
“Mi meta es llegar a ser el primero en la lista, Solo espero que los Marlins me sigan dando oportunidades para estar con ellos por mucho tiempo’’.
Pero su última salida fue otra muestra del eterno drama de los peces: el as lanza con solvencia, pero no gana. En cinco entradas de trabajo, Alcántara permitió cinco hits, dos carreras limpias, un boleto y ponchó a cinco rivales en lo que puede considerarse una apertura con señales mixtas.
Si bien Alcántara continuó su tendencia a mejorar, lo cierto es que se montó rápidamente en los 100 lanzamientos (70 en zona de strike), porque los bateadores de Filadelfia le hicieron trabajar en extremo, peleando cada uno de los turnos al bate.
“Ese es un equipo que me hizo trabajar bastante’’, agregó Alcántara sobre un conjunto que conectó 25 fouls.
“Tuve que excederme en algunos conteos, pero al menos mantuve al equipo en juego. Ahora se trata de hacer mejor las cosas en la siguiente salida’’.
Peo al menos mantuvo el duelo parejo… hasta que los bates dijeron basta.
Turner, Kepler y Bohm marcan la diferencia
Los Filis pegaron primero y pegaron mejor. Trea Turner, encendido como en sus mejores tiempos, abrió el juego con un jonrón de 406 pies al jardín central. Luego, en el séptimo, volvió a producir con un sencillo que remolcó la tercera carrera del partido.
Entre tanto, Max Kepler disparó su propio cuadrangular en el cuarto inning, y con eso bastó para doblegar a unos Marlins que nunca encontraron ritmo ofensivo, aunque Connor Norby hizo algún daño con el bate, remolcando a Kyle Stowers en la segunda entrada con un sencillo al centro.
En la octava, los de casa pisaron la goma por segunda vez con un elevado de sacrificio de Agustín Ramírez, pero se quedaron a una de empatar. El resto fue silencio porque el joven abridor de los visitantes, Mick Abel, los limitó por cinco episodios antes de darle paso al bullpen.
Mientras tanto, el relevo de Miami hizo lo posible. Valente Bellozo trabajó dos entradas con tres hits y una carrera permitida, pero sin boletos ni ponches.
Controló lo que pudo, pero ya era tarde, especialmente porque en la novena entrada Mike Bohm remolcó dos más ante los envíos del zurdo Cade Gibson para sentenciar el juego.
Buen pitcheo sí, respaldo no
Con esta actuación, Alcántara encadena varias aperturas que pueden considerarse buenas por primera vez desde agosto de 2023.
Su salida anterior, el 10 de junio en Pittsburgh, resultó además la primera sin carreras permitidas de al menos seis entradas desde el 1 de agosto de 2023, cuando enfrentó a los Filis en esta misma ciudad.
Miami, ahora con récord de 28-41, sigue enterrado en el fondo del Este de la Nacional.
Mientras tanto, los Filis (42-29) se consolidan como una de las fuerzas del Viejo Circuito. Un diferencia de caminos que debe acentuarse a medida que avance la temporada.
En la noche en que Alcántara alcanzó un hito que muy pocos han logrado en la historia del club, lo que se notó más fue lo que no tuvo: apoyo ofensivo, respaldo en el momento clave, compañeros que respondieran con el bate. Quizá mereció algo más.
Y cada vez que baja del montículo sin victoria, el peso del pasado reciente vuelve a caer sobre este equipo. El dominicano no dice mucho. Deja que sus lanzamientos hablen.
Pero si esos envíos hablaran de verdad, gritarían una sola cosa: “necesito ayuda’’.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de junio de 2025, 10:19 p. m..