Los Marlins cerraron el 2025 con ilusión y ganas de más. ¿Hay razones fundadas para el optimismo?
Cuando se apagaron las luces y se vieron las caras por última vez antes de partir al descanso obligado, los peloteros de los Marlins se abrazaron, compartieron recuerdos y souvenirs.
Uno pedía firmas para su bate, otro para una una pelota, otros intercambiaban camisetas. La química y la buena vibra podría apreciarse en el clubhouse.
Quizá todo se debía a ese optimismo contenido de haber dejado una impresión superior a esa de un fracaso total que se pronosticaba desde el inicio de la primavera.
Aunque todavía les falta mucho por lograr, estos peloteros sienten que han logrado algo importante: formar un núcleo.
“Siempre ha confiado en estos muchachos, sé que no se rinden’’, comentó Edward Cabrera, el verdugo de los Mets en la jornada final.
“Desde el primer día sabíamos que íbamos a competir porque desde adentro vi el talento que tenían. Muchos no podían saberlo, pero yo sí’’.
Los Marlins terminaron el 2025 con récord de 79-83, un salto enorme después del desastre del 62-100 en 2024.
Sí, 17 victorias más, récord de franquicia en aumento año a año… y encima le ganaron la serie a los Mets por primera vez desde 2017.
Quién lo iba a decir. El equipo quedó tercero en la División Este de la Liga Nacional por encima de los Bravos de Atlanta, pero ojo, que no todo es posición. Ganar 13 de los últimos 17 juegos deja claro que hay algo distinto en este grupo. No son los mismos de siempre, ni de cerca.
“Si te digo que no estamos contentos te mentiría, pero estamos ilusionados’’, apuntó Javier Sanoja, el hombre orquesta de la nave de los peces.
“Ahora se trata de ir al invierno con la mentalidad de que falta un largo camino y regresar a la primavera en mejor forma aún de la que llegamos este febrero’’.
El cierre de temporada generó optimismo real en la organización. Superaron las proyecciones de todos los grandes sitios deportivos por 16.1 victorias. Eso no se logra solo con suerte. Hay talento, hay hambre, hay juventud que quiere comerse el béisbol.
Hablando de cambios, la llegada primero de Peter Bendix como presidente de operaciones de béisbol, y de Clayton McCullough como mánager puso otra mentalidad.
Ahora se respira desarrollo, paciencia y un estilo nuevo en Miami. Se nota desde el primer juego.
Entre los jóvenes, Eury Pérez, Agustín Ramírez y Jakob Marsee, entre otros, ya empiezan a ser piezas clave. Pueden pegar fuerte en 2026… siempre y cuando los movimientos de invierno no los desajusten. Y sí, un posible cambio de Sandy Alcántara podría sacudir la rotación.
“Yo me considero un Marlins y pienso como tal’’, había comentado Alcántara tras su apertura final de la contienda.
“Mi visión es que llegaré a la primavera con este equipo y por eso me voy a preparar bien fuerte para una nueva temporada’’.
La cantera también está que arde. Thomas White y Aiva Arquette, por mencionar algunos nombres, están listos para subir a Grandes Ligas. Si uno de ellos pega el salto temprano, el 2026 puede comenzar mucho más emocionante.
El tema de dinero no es menor. Miami tuvo una de las nóminas más bajas en 2025. Eso les da margen para moverse, pero esta organización no es de gastar a lo loco. Todo será con cabeza, paciente y estratégico, aunque si pueden sumar algún veterano curtido, tal vez un primera base, sería de mucha ayuda.
Por encima de todo, el inicio del 2026 pinta con ventaja: abren en casa -una vez más- contra Rockies y Medias Blancas, equipos que proyectan las mismas debilidades que los plagaron en estos meses.
Si arrancan bien, la confianza que traen del final de 2025 puede transformarse en algo grande.
Claro que su división no perdona. Los Bravos deben mejorar, los Mets se supone que también y los Filis seguirán siendo la potencia de siempre. Pero este grupo de los Marlins mostró que no va a ser el mismo de siempre. Hay que ver cómo sostienen el impulso y mantienen la consistencia.
La sensación final es clara: hay ilusión en Miami. Juventud, talento, cambios en la oficina y un cierre de temporada que dejó sabor a victoria.
Los Marlins ya no son relleno de boletos, están construyendo algo serio. Al menos esa es la sensación que deja el 2025.