Necesita mejorar mucho, pero creemos en él. Los Marlins confían en su receptor dominicano para el 2026
Agustín Ramírez cerró su temporada de novato en Grandes Ligas dejando una huella clara: 2025 fue un año de aprendizaje, consolidación y señales muy alentadoras de su enorme potencial.
A sus 24 años, el joven receptor dominicano, quien debutó el 21 de abril, ya figura entre los principales candidatos al premio Novato del Año de la Liga Nacional, y promete ser una figura clave en el futuro de los Miami Marlins.
“Yo diría que es un año de aprendizaje, usted sabe. Aprendí del nivel, pude aprender cómo funciona mi cuerpo, qué es lo que tengo que mejorar, qué es lo que tengo que hacer’’, comentó Ramírez, reflexionando con madurez sobre un año que lo vio pasar de promesa a realidad.
Su inclusión en la lista de aspirantes al Novato del Año no pasó desapercibida.
“Yo diría que es superorgulloso. Primer año en las Grandes Ligas. Estás en la lista de candidatos a Novato del Año, eso es un privilegio. Pero es seguir trabajando fuerte para el año que viene. Yo diría que va a ser mucho mejor, Dios mediante’’, añadió con humildad.
En su primera campaña en las Mayores, Ramírez tuvo 537 turnos al bate, conectó 124 hits y disparó 21 jonrones, con 67 carreras impulsadas y 16 bases robadas.
Su línea ofensiva (.231/.287/.700) muestra un equilibrio entre poder natural y áreas que aún pueden pulirse para alcanzar su máximo nivel.
El presidente de operaciones de los Marlins, Peter Bendix, no dudó en elogiar su potencial.
“Posee la habilidad para ser receptor de Grandes Ligas, pero necesita mejorar mucho. Creemos en él’’, sostuvo Bendix, dejando claro que la organización lo ve como parte del futuro a largo plazo.
Ramírez lo sabe y lo asume como reto personal.
“Sí, sí, al 200 por ciento. Yo quisiera ser un receptor, tener mucho tiempo para entrenar y poder quedarme en esa posición. Ya aprendí del nivel, ya conozco el staff de pitcheo mejor. Tengo que irme a preparar y el año que viene no hay excusa’’, señaló el quisqueyano, decidido a fortalecer su defensa detrás del plato.
La transición desde las Ligas Menores fue otro punto de crecimiento.
“Uno siempre sueña con el debut. Subirme y ya mantenerme aquí. Yo diría que sí, que eso es lo que todo pelotero desea desde Ligas Menores. Pero como hoy les repito, aprender y el año que viene mucho mejor que este año’’, aseguró Ramírez.
De cara al invierno, su enfoque está más que definido: preparación física, trabajo defensivo y pulir sus debilidades.
“Trabajar fuerte, prepararme. Trabajar mi defensa, mis debilidades, prepararme físicamente. Lo que tengo que hacer para que el año que viene sea mucho más mejor y ese es mi enfoque”, afirmó.
Otra ilusión que ronda en su mente es representar a su país en el próximo Clásico Mundial de Béisbol.
“No, yo estoy disponible. Hay una buena posibilidad de que esté ahí, pero ya hay que esperar la decisión final. Y si estoy ahí, es una experiencia para mí. Después de mi primer año en Grandes Ligas y estar en el mejor line-up del mundo, voy a cumplir como sea’’, aseguró con una sonrisa.
Sin duda, ha dejado claro que su historia apenas comienza.
Con 21 jonrones, 67 impulsadas y un deseo constante de superarse, el joven receptor se proyecta como una pieza fundamental en el futuro de los Marlins y como uno de los nombres que más orgullo puede darle a la República Dominicana en la próxima generación de estrellas de las Grandes Ligas.