Extremadamente competitivos. Así son las altas expectativas de los Marlins para el 2026
En los pasillos del complejo primaveral no se escuchó la palabra “reconstrucción”. Tampoco “proceso”. Mucho menos “paciencia”.
Los Marlins quieren hablar de octubre. Al menos ese es el mensaje que el alto mando de la franquicia transmitió este lunes, durante la primera práctica de escuadra completa.
Después de una temporada 2025 en la que el equipo mejoró en 17 victorias —la mayor progresión del club en años recientes— la organización decidió subir la vara públicamente.
Ya no basta con crecer. Ya no basta con competir. El nuevo parámetro es sencillo y exigente: playoffs constantes.
El propietario principal, Bruce Sherman, fue directo en su mensaje al reunirse por primera vez con los jugadores y el cuadro de dirección en el complejo primaveral de Jupiter, Florida, ahora rebautizado como Academia de los Marlins.
Éxito todos los años
“Nuestras expectativas son ser extremadamente competitivos y continuar este camino para tener éxito todos los años’’, afirmó Sherman.
”El éxito no se mide por los juegos de septiembre, agosto o julio. El éxito se mide clasificando a los playoffs de manera constante. Esa será la medida para nuestra organización y para la oficina principal, y de eso se tratarán los Marlins”.
El encargado de ejecutar esa visión es Peter Bendix, quien dejó claro que el objetivo no es una temporada aislada de éxito, sino una cultura de victorias sostenidas. En otras palabras, la franquicia quiere dejar de ser sorpresa para convertirse en costumbre competitiva.
“Bienvenida la presión”, contestó Bendix, presidente de operaciones de beisbol.
“No estamos tratando de ganar un año. Estamos tratando de ganar durante mucho tiempo. Jugar en septiembre partidos importantes todos los años. Estar en octubre todos los años. Ganar múltiples Series Mundiales”.
El desafío no es menor. Miami compite en una división donde los Filis de Filadelfia, los Bravos de Atlanta y los Mets de Nueva York parten cada año con proyecciones más favorables y nóminas más pesadas. El escepticismo externo no ha desaparecido.
Refuerzos para competir
Internamente, dicen, tampoco importa.
El club atacó el invierno con movimientos específicos: sumó poder y versatilidad con Christopher Morel, reforzó el bullpen con Pete Fairbanks, añadió profundidad al pitcheo con Chris Paddack y John King, y adquirió al prospecto de alto perfil Owen Caissie para fortalecer el futuro inmediato.
Todo esto alrededor de piezas que ya demostraron crecimiento, como el estelar Kyle Stowers y un núcleo joven que ganó experiencia acelerada la pasada campaña.
Pero el discurso más revelador no fue el de las adquisiciones, sino el de la autocrítica. En 2025, los Marlins pelearon hasta la última semana y aun así quedaron fuera. Ese detalle pesa. El equipo sabe que competir no es suficiente si no se traduce en boleto a postemporada.
El mánager Clayton McCullough lo expresó sin rodeos: No vine aquí a perder”.
De modo que la meta es construir una cultura donde cada año se llegue al final con algo en juego. Eso implica desarrollo individual, ajustes tácticos —incluyendo innovaciones como el manejo estratégico del pitcheo desde el dugout— y, sobre todo, una mentalidad distinta.
La historia simpática del equipo joven que sorprendió ya cumplió su ciclo. Ahora Miami quiere algo más incómodo para el resto de la división: ser un rival persistente. La pregunta no es si pueden mejorar otras 17 victorias. La pregunta es si están listos para sostener la presión que ellos mismos acaban de crear.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2026, 9:04 p. m..