Dicen que no puedo ser catcher, pero eso es una motivación. La promesa de este jugador de Miami
En una jornada donde las miradas estaban puestas en el arranque de temporada, el receptor de los Marlins, Agustín Ramírez, dio señales claras de crecimiento, especialmente en una de las áreas donde más cuestionamientos había recibido: su defensa detrás del plato.
Tras su actuación en el Día Inaugural, Ramírez no ocultó su satisfacción, aunque también dejó ver la autocrítica que lo acompaña en este proceso de evolución.
“Superbien. Quiero seguir demostrando lo tanto que he trabajado y lo tanto que he mejorado”, expresó el joven catcher, consciente de que cada juego es una nueva prueba en su desarrollo.
El inicio no fue perfecto —él mismo lo reconoce—, pero su enfoque ahora es distinto.
“Es apenas el primer juego. Yo diría que van a venir juegos malos también… pero creo que van a ser menos que el año pasado”, afirmó, mostrando una madurez que va más allá de las estadísticas.
Esa transformación no ha sido casual. Ramírez ha cargado con críticas constantes, muchas de ellas cuestionando su capacidad para desempeñarse como receptor en Grandes Ligas. Lejos de afectarlo negativamente, esas opiniones se han convertido en combustible.
Comentarios como inspiración
“He visto muchos comentarios muy negativos de mí, que no soy catcher, que no puedo ser catcher. Esa es una inspiración más”, confesó.
“Siempre he sido subestimado y, gracias a Dios, estamos aquí en el mejor béisbol del mundo. Mi parte es demostrarlo en el terreno”.
Esa mentalidad también refleja un crecimiento interno. El joven dominicano asegura que el proceso y la experiencia le han dado herramientas para manejar la presión.
“El proceso ya me va enseñando y me va dando madurez. El único objetivo que tengo es demostrarlo en el terreno de juego”, explicó, dejando claro que prefiere responder con rendimiento, no palabras.
Parte de esa evolución se consolidó durante su participación en el Clásico Mundial de Béisbol, una experiencia que describe como transformadora.
“Lo mejor del mundo. Creo que va a ser un momento recordado para toda mi vida”, señaló Ramírez, quien tuvo la oportunidad de compartir con figuras establecidas del béisbol.
“Aprendes de esos peloteros superestrellas… absorbes lo que ellos tienen bueno y lo traes a tu temporada”, añadió.
Para un jugador en crecimiento, ese tipo de escenario representa una universidad acelerada dentro del béisbol élite.
Aun así, mantiene los pies sobre la tierra. Reconoce que su presencia en ese torneo llegó antes de lo esperado. “Después de mi primer año en Grandes Ligas participé en un Clásico Mundial… ni yo me lo creía. Todo fue tan rápido”, recordó.
Pero ahora, con mayor claridad en sus objetivos, apunta alto. Ramírez no solo quiere regresar al evento, sino hacerlo con un rol protagónico.
“Mi meta es poder ganarme el próximo Clásico como receptor titular”, afirmó.
En Miami, mientras tanto, su misión es más inmediata: consolidarse detrás del plato, silenciar dudas y convertir el trabajo en resultados.
Si su actuación en el Día Inaugural es un indicio. Ramírez está decidido a cambiar la narrativa que lo ha acompañado… y escribir una nueva a base de esfuerzo y rendimiento.