Miami Marlins

Trío de peloteros carga con el peso ofensivo de unos Marlins que aún no tocan techo

El infielder dominicano Otto López no solo lidera las Mayores con sus 66 hits, sino que se ha encaramado en la cima del promedio de bateo con un astronómico .346.
El infielder dominicano Otto López no solo lidera las Mayores con sus 66 hits, sino que se ha encaramado en la cima del promedio de bateo con un astronómico .346. mocner@miamiherald.com

En el béisbol, hay marcadores adversos que, analizados con lupa, revelan brotes verdes de esperanza.

En una campaña donde la irregularidad ha sido la sombra constante de los Marlins, emergen figuras que sostienen la fe del club con algo mucho más sólido que simples promesas de futuro.

Uno de esos nombres es Otto López, quien sin hacer mucho ruido se ha erigido como uno de los bates más encendidos de toda la Gran Carpa.

El infielder no solo lidera las Mayores con sus 66 hits, sino que se ha encaramado en la cima del promedio de bateo con un astronómico .346, números que lo sitúan, por derecho propio, en el olimpo ofensivo de la actualidad.

Lo del dominicano ya cruzó la frontera de la simple racha positiva. Se trata de una producción metódica, turnos de alta factura y una habilidad innata para poner la bola en juego.

En un lineup que suele cojear por falta de ritmo, López ha aportado esa dosis de estabilidad que tanto se agradece en el dugout.

Con 58 inatrapables, la cuarta cifra más alta en la liga, el veloz campocorto Xavierd Edwards ratifica que su contacto y esa agresividad eléctrica al correr las bases son herramientas vitales para el esquema de Miami.
Con 58 inatrapables, la cuarta cifra más alta en la liga, el veloz campocorto Xavierd Edwards ratifica que su contacto y esa agresividad eléctrica al correr las bases son herramientas vitales para el esquema de Miami. Foto: Matías J. Ocner mocner@miamiherald.com

Pisándole los talones aparece Xavier Edwards, el otro motor que acelera el ataque de los peces.

Con 58 inatrapables, la cuarta cifra más alta en la liga, el veloz campocorto ratifica que su contacto y esa agresividad eléctrica al correr las bases son herramientas vitales para el esquema de Miami.

Cuando Edwards pisa la inicial, el libreto del juego se altera. Su sola presencia asfixia a los lanzadores y fuerza a las defensas a jugar al límite, abriendo grietas en una ofensiva que todavía busca definir su rostro definitivo.

Su energía ha resultado ser el combustible necesario para un equipo obligado a fabricar carreras por vías alternativas.

Un casi desconocido Hicks se hace sentir

Y en esa misma frecuencia encontramos a Liam Hicks. Aunque quizás no acapara los titulares nacionales como otros prospectos, sus 42 remolcadas lo tienen como el máximo impulsor de Grandes Ligas., empatado con el cubano Andy Pages.

Es una estadística que grita oportunismo y pulso firme cuando las papas queman en el plato.

Hicks ha tomado los momentos críticos con la templanza de un veterano curtido. Cada vez que hay tráfico en las almohadillas, su turno al bate genera una atmósfera de peligro inminente.

Para una organización que ha pasado las de Caín para producir carreras en tiempos recientes, contar con un madero capaz de limpiar las bases es un tesoro de valor incalculable.

Las 42 remolcadas de Liam Hicks lo tienen como el máximo impulsor de Grandes Ligas.
Las 42 remolcadas de Liam Hicks lo tienen como el máximo impulsor de Grandes Ligas. Foto: Matías J. Ocner mocner@miamiherald.com

Lo verdaderamente alentador para la fanaticada del sur de la Florida es que esta artillería parece estar lejos de su máximo potencial.

Hace falta sumar más bates calientes

Bates como los de Kyle Stowers, Conor Norby y Jacob Marsee cuentan con el arsenal necesario para castigar mucho más de lo reflejado hasta el momento.

Poseen el talento y la fuerza para dar el zarpazo, pero la asignatura pendiente sigue siendo esa consistencia que separa a los buenos de los elegidos.

Si este trío logra engranar sus piezas -o si simplemente coinciden en una buena semana- el orden al bate de Miami pasaría de ser un incordio para los rivales a convertirse en una amenaza de cuidado.

Porque cuando ya tienes en casa a los reyes de los hits, el promedio y las impulsadas, cualquier aporte adicional alrededor de ese núcleo puede cambiar drásticamente la suerte de un equipo en la clasificación.

Para unos Marlins hambrientos de razones para mirar al futuro con optimismo, esta es, sin duda, la noticia que necesitaban escuchar.

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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