Miami Marlins

Los Marlins convierten el loanDepot Park en una fortaleza y siguen calientes antes del Juego de Estrellas

El jardinero de los Marlins Griffin Conine celebra con el coach de tercera base Blake Lalli tras pegar un jonrón en el segundo inning del partido ante los Marineros de Seattle, efectuado el 9 de julio de 2026 en Miami.
El jardinero de los Marlins Griffin Conine celebra con el coach de tercera base Blake Lalli tras pegar un jonrón en el segundo inning del partido ante los Marineros de Seattle, efectuado el 9 de julio de 2026 en Miami. Getty Images

Ya no quedan demasiadas dudas.

Lo que comenzó hace varias semanas como una buena racha se ha transformado en una identidad. Estos Marlins ganan de muchas maneras, responden ante rivales de jerarquía y, sobre todo, han convertido el loanDepot Park en un territorio donde muy pocos salen con una sonrisa.

La victoria de 8-4 sobre los Marineros de Seattle este jueves no fue solamente el cierre de otra serie ganada y su segunda barrida consecutiva. Fue una nueva confirmación de que Miami atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente.

Con el triunfo, los peces llegaron a 52 victorias antes de la pausa del Juego de Estrellas, la segunda mayor cifra en la historia de la franquicia en ese punto de la temporada, solo superada por las 53 del sorprendente equipo del 2023.

Además, los Marlins alcanzaron las 10 victorias por encima de .500 por primera vez desde que tenían marca de 53-43 el 18 de julio de 2023, otro indicador del extraordinario nivel que ha mostrado el club durante las últimas seis semanas.

Y lo más importante es que no se trata de una ilusión pasajera.

Desde el 1 de junio, Miami posee el mejor récord de todas las Grandes Ligas con balance de 26-8 y ha ganado 10 de sus últimas 12 series.

En casa, el dominio resulta todavía más impresionante: 16 victorias en sus últimos 18 encuentros en el loanDepot Park, la mejor marca de todo el béisbol durante ese período, además de seis series consecutivas ganadas como local.

Superar a Seattle añade todavía más valor a esta actuación. Los Marineros llegaron a Miami como los campeones defensores del Oeste de la Liga Americana y después de quedarse a apenas un triunfo de disputar la Serie Mundial en 2025.

Era otra prueba de fuego para un equipo que sigue respondiendo una tras otra.

El éxito tiene fundamentos sólidos

Desde el primero de junio, el pitcheo de Miami registra efectividad colectiva de 2.62 en casa, la mejor de la Liga Nacional, permitiendo apenas 110 imparables y 42 carreras en 136 entradas. La ofensiva, mientras tanto, continúa encontrando producción a lo largo de toda la alineación.

Así volvió a ocurrir frente a Seattle.

Miami aprovechó dos errores defensivos de los visitantes y fabricó un decisivo racimo de cuatro carreras en el cuarto episodio para tomar el control definitivo del encuentro.

Griffin Conine volvió a mostrar su poder con un cuadrangular solitario en el segundo inning, mientras Liam Hicks conectó un doble impulsor y terminó con dos carreras remolcadas.

Otto López continuó firmando una temporada digna del Juego de Estrellas al conectar un triple productor de dos anotaciones que abrió definitivamente la ventaja, y Kyle Stowers añadió otro remolque con sencillo.

López bateó de 3-1 y llegó 127 hits, la mejor marca en la historia del equipo antes de la pausa del Juego de Estrellas.

Jakob Marsee siguió aportando desde la parte baja del orden ofensivo con dos imparables, dos carreras anotadas y una impulsada, mientras Liam Jiménez también produjo una carrera para completar una ofensiva de 12 imparables.

Seattle apenas encontró oxígeno gracias a los cuadrangulares solitarios de Randy Arozarena y Dominic Canzone.

Béisbol completo, disciplinado y agresivo

En el montículo, Janson Junk trabajó cinco entradas en las que permitió apenas tres imparables y dos carreras -solo una limpia- para mantener bajo control a una alineación con mucho poder. Luego el bullpen volvió a responder durante los episodios finales para preservar otra victoria.

Lo que distingue a estos Marlins es que ya no dependen de una sola figura ni de una fórmula específica. Un día domina el pitcheo. Al siguiente aparece la ofensiva. Cuando hace falta, la defensa realiza la jugada importante. El equipo encuentra respuestas distintas casi todas las noches.

Hace apenas unas semanas muchos esperaban que la realidad terminara alcanzando a Miami. Ha sucedido exactamente lo contrario.

Los Marlins siguen jugando un béisbol completo, disciplinado y agresivo, exactamente como hicieron durante el gran cierre de la temporada pasada. Lo que parecía una buena racha empieza a parecer el verdadero rostro de un equipo que, cada día que pasa, fortalece su candidatura para jugar en octubre.

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de julio de 2026 a las 10:03 p. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
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