Locura de Fury es la oportunidad de una decisión sensata para gigante cubano
En la Cuba de los 80 una canción repetía la frase de "este hombre está loco'', atribuible a todo aquello que no encajaba en los difusos límites de la normalidad y hasta a personas de un entorno cercano o dirigentes políticos. Ahora le cuadra perfectamente a un campeón mundial de boxeo.
Cuando en un tweet lleno de palabras duras Tyson Fury revelaba su retiro del pugilismo, muchos se sorprendieron, porque por muchas locura que se tenga no se le dice adiós así como así a un título del orbe.
Sin embargo, horas más tarde llegaba otro correo de este guerrero gitano donde remachaba que "estaba aquí para quedarse y no se iba a ninguna parte''. Tal vez Fury esta bien loco o se hace. En cualquier caso, ya cansa verlo en los titulares de prensa por los motivos incorrectos, ajenos a su deporte.
Fury pareció echarle una bocanada de aire fresco a la división pesada cuando destronó en noviembre del 2015 al longevo rey Wladimir Klitschko. Se estaba en presencia de un boxeador diferente, no el mejor en su arte, pero al menos pintoresco, con la lengua suelta y un carisma innegable.
Ahora aparece como un lastre, un carga que mantiene prisioneras dos de las cuatro fajas de la categoría y, por motivos necios -un positivo de dopaje, otro de cocaína, una mente forastera- ha pospuesto su revancha con el último de los Klitschko que queda en pie.
Ya aburre con su cantaleta y sus juegos, y si no va a pelear, pues que le deje el camino abierto a otros, como es el caso del cubano Luis Ortiz, quien es el campeón interino de una de los cinturones de Fury, el de la Asociación Mundial (AMB).
Todavía no resulta clara la posición del cubano, pero este es el momento perfecto para que regrese y enfrente a Alexander Ustinov, al mismo Klitschko, o haga una reclamación directa a una corona que, de seguir en sus tonterías Fury, le será arrebatada por el organismo.
Nunca antes había estado Ortiz tan cerca de convertirse en campeón y justo ocurre toda esta saga de su separación de Golden Boy y la búsqueda de una nueva promotora que relance su carrera. Los tiempos no han sido benévolos con el gigante de Camaguey, pero la oportunidad está ahí delante de los implicados.
Dicen que pronto tendremos noticias de Ortiz, que la solución viene en camino. Ojalá. Esta retirada de mentiras y luego retirada de lo dicho de parte de Fury, demuestra que estamos delante de un demente, con ribetes de payaso. Si va a pelear, que suba al ring. Si no, que de un paso al costado y busque trabajo en el circo más cercano de Londres, porque ese hombre está loco…de remate.
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Esta historia fue publicada originalmente el 3 de octubre de 2016, 2:02 p. m. with the headline "Locura de Fury es la oportunidad de una decisión sensata para gigante cubano."