Sospechas de dopaje en torno a su rival, prolongan sequía de peleas para Gamboa
Justo acabada de terminar su soberbia demostración sobre Vicktor Postol, le preguntaron a Terence Crawford si esa había sido la pelea más difícil de su carrera. "No'', respondió el campeón, "la de Yuriorkis Gamboa''.
Algo similar sucedió con Orlando Salido, un hombre que sabe de renacimientos y sombras, pero que se ha impuesto a sangre y fuego en el ring. ¿Quién te ha pegado más duro en tu carrera? "Yuriorkis Gamboa'', sentenció el Siri.
"Todo va a mejorar en el 2017, vienen cosas muy buenas'', aseguró Gamboa (25-1, 17 KO) desde la Isla de Reunión, un territorio francés de ultramar, poco después de conocer que no combatiría luego de que su oponente, Malcolm Klassen, fuera llevado junto a su entrenador Errol Safy a una comisaría por presunto uso de sustancias prohibidas. "Créeme, lo que sucede conviene''.
Aunque los reportes son confusos, Klassen (33-6-2, 178 KO) fue conducido a una estación de policía con su técnico, tras sospechas de haberse inyectado algún tipo de esteroide, algo que supuestamente habría confirmado una enfermera, a la cual el púgil de Sudáfrica le habría pedido ayuda en el procedimiento.
Lo cierto es que Gamboa ha combatido solamente cinco veces en cuatro años en medio de una estela de problemas con promotores, managers, empresarios que, según él, ya han quedado atrás.
Más allá de cualquier detalle puntual sobre la veracidad de esto, lo que realmente queda en el aire es la angustia de una carrera que pudo haber sido la más grande de todos los tiempos para un cubano.
Bastaría recordar lo que era Gamboa y el lugar que ocupaba en el inicio de su trayectoria profesional, la facilidad con que despachaba a rivales de cualquier tipo y nivel, como lo hizo con el gran Salido.
De haber seguido la línea ascendente del principio, Gamboa estaría ahora en un lugar superior, enfrentando a campeones, unificando títulos, al centro y al frente de las mejores carteleras, en las televisoras más poderosas y no en esta isla perdida en medio del Océano Indico.
De nada vale buscar culpables ni señalar con el dedo acusador, pero no estaría de más recordar por enésima vez que a sus 34 años el tiempo se acaba. El propio boxeador y todos los que le rodean deben entender esto. Sería criminal que culminara su carrera en esa huelga impropia de brazos caídos.
Tantos son los talentos y el carisma de Gamboa que los artículos sobre él son los más leídos en este periódico y en todos los sitios donde se habla de boxeo cubano. La televisión le quiere, los fanáticos también. ¿Entonces qué pasa? La espera que desespera. La nada cotidiana.
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Esta historia fue publicada originalmente el 17 de diciembre de 2016, 0:07 p. m. with the headline "Sospechas de dopaje en torno a su rival, prolongan sequía de peleas para Gamboa."