Boxeo

Boxeo cubano 2017: regalo de Navidad o Caja de Pandora

ISMAEL SALAS lleva en brazos a la hija de Rancés Barthelemy (c) tras ganarle a Mickey Bey el 3 de junio del 2016.
ISMAEL SALAS lleva en brazos a la hija de Rancés Barthelemy (c) tras ganarle a Mickey Bey el 3 de junio del 2016. pportal@miamiherald.com

No sé cuánto esperaré para abrir los regalos esta Navidad, pero debajo de mi árbol siempre hay una caja grande donde puede leerse: "Boxeo Cubano'', donde vienen guardadas todas las ilusiones y deseos para el año siguiente. No sé por qué la sigo recibiendo. Testarudo que soy.

La de diciembre del 2015 vino mínima, deforme, con una esquina rota, preludio de unos 12 meses desangelados, donde se advertían algunos puntos luminosos y nada más. El resto era oscuro como un presagio de malas noticias o de cero noticias. Que ya uno no sabe qué es peor.

El regalo pasado fue un desvarío. Con muy pocas cosas para celebrar, casi contadas con los dedos de las manos. Así por encima rescataría la tremenda pelea de Yunier Dorticós en Francia, el resurgimiento de Yordenis Ugás ante dos rivales de consideración y el soberbio triunfo de Sullivan Barrera frente a Vyacheslav Shabranskyy.

Sumaría a lo bueno a un Leduán Barthelemy que se llevó cuatro triunfos en el 2016, y la última parte de la temporada de Luis Ortiz con sus dos triunfos, pero a partir de ahí debería decir que el resto de la armada cubana quedó a deber, como parte de la flota boxística en general.

Los mejores y más reconocidos exponentes combatieron una o ninguna vez y, habría que decirlo así, no por culpa de ellos sino de un ambiente en el cual las televisoras han recortado presupuesto y las promotoras han perdido peso. Mientras Inglaterra, Alemania, México y Filipinas desarrollan carteleras y campeones, en Estados Unidos se vive un momento de mediocridad.

Otros boxeadores jóvenes la pasaron peor y hasta sufrieron la decepción de carteleras canceladas, como la que debió ocurrir el 9 de diciembre y dejó a todos con la pregunta de qué pasó aquí.

Y ahora veo de lejos la nueva caja de "Boxeo Cubano'', la que me dejará entrever lo que vendrá para el 2017. Tengo miedo de abrirla, pero como en Navidad soñar no cuesta nada, quisiera encontrarme dentro de ella un puñado de cosas buenas, distintas.

Encontrarme, por ejemplo, entre otras cosas:

▪ Que Guillermo Rigondeaux defenderá su faja de las 122 libras no una, ni dos, sino tres veces.

▪ Que Rancés Barthelemy sumará un nuevo título del mundo y lo defenderá dos veces.

▪ Que Erislandy Lara ganará el 13 de enero ante Foreman y logrará medirse a un rival de mayor consideración.

▪ Que Yuriorkis Gamboa se enfrentará a Vasyl Lomachenko y se posicionará como uno de los grandes cubanos de todos los tiempos.

▪ Que Ortiz tendrá frente a frente al ganador entre Joshua y Klitschko y se convertirá en el primer campeón profesional cubano de la historia.

▪ Que Ugás no retrocederá en esta segunda oportunidad y será visto como un talento premier en las 147 libras.

▪ Que jóvenes como Hairon Socarrás, Neslán Machado, Marcos Forestal, Ramón Nicolás, Liván Navarro, y todos los nuevos, den un paso adelante en sus carreras.

▪ Que Barrera pueda cruzar golpes con Adonis Stevenson -Kovalev no está disponible- y que Yunieski González lo siga rumbo a la cima de las 175 libras.

▪ Que reine la armonía entre púgiles, entrenadores, promotores y todos aquellos que siguen de cerca al círculo del boxeo profesional cubano. Somos tan pocos. La división y las rencillas palaciegas no sirven de nada.

No sé si se cumplirán todos estos sueños, pero con que lo hagan algunos es suficiente. Como un ritual, esta Navidad abriré la caja de "Boxeo Cubano'' con la mejor de las intenciones, pase lo que pase. Testarudo que soy.

Siga a Jorge Ebro en Twitter: @jorgeebro

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de diciembre de 2016, 4:14 p. m. with the headline "Boxeo cubano 2017: regalo de Navidad o Caja de Pandora."

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