McGregor-Mayweather, un espectáculo brutal encumbrado por los bajos instintos
Paremos de hablar de boxeo. Deja de decirme que no vas a comprar esta burda mentira, este espectáculo de feria que viene envuelto en papel celofán a un costo de $100. Hablas de robo, de contubernio de la prensa incapaz de hacer preguntas fuertes, de lo dudoso de un deporte plagado de escándalos que no aguanta una mentira más.
Déjame detenerte antes de que sigas con la diatriba interminable. Tienes toda la razón. El espectáculo adulterado de la pelea de este sábado en Las Vegas entre Floyd Maweather y Conor McGregor es todo eso y más. Quizá llevaría un estudio sociológico más largo que este artículo y posiblemente tampoco encontraría la respuesta que buscas.
¿Por qué se ha generado tanta algarabía con un choque donde el boxeo pasa a un segundo plano o aparecerá de manera escamoteada entre un veterano de 40 años y un hombre que jamás ha calzado guantes, sin importar que sean de ocho, 10 o 12 onzas? ¿A qué viene tanto revuelo por algo que no es lo que parece sino un juego de espejos y reflejos con el objetivo de llenar unos cuantos bolsillos de millones?
La respuesta más corta habría que encontrarla en la misma condición humana, en esas bajas pasiones e instintos tan fáciles de despertar y tan complicados de adormilar una vez que salen de la jaula. Acaso has olvidado esa conferencias de prensa tan bien orquestadas, tan llenas de ofensas y coreografías de la intimadación. Tan llenas de público.
UN SHOW DE FUERZA
El espectáculo de la fuerza bruta vende tanto o más que una obra de arte. El arte a veces cuesta comprenderlo, elaborado para la élite, la capilla ardiente de los contados seguidores. La fuerza destructora se muestra omnipotente para el resto, la mayoría. A la Mona Lisa no se le puede golpear, tan bien cuidada en el Louvre.
¿Cómo crees que las Artes Marciales Mixtas se diseminaron y crecieron con fuerza huracanada en apenas dos décadas? ¿Por que algo tan noble como el ajedrez ha perdido terreno en la imaginación popular al punto que pocos diarios sigue el campeonato del mundo?
Los torrentes de sangre y las montañas de golpes arrastraron a millones de aficionados con una tranquilidad pasmosa. Muchos en el boxeo dicen no soportar esa inyección de violencia al límite de la UFC. ¡Imagínate!, los del boxeo hablando así, cuando su deporte suele llevarse cada temporada a la tumba o deja como vegetales a unos 12 o 15 de sus practicantes.
Bien lo sabían los purpurados del imperio más eficiente que jamás hubiera visto la Edad Antigua: pan y circo calman las pasiones del pueblo, no puede faltar el uno sin el otro. Claro, me dirás que los gladiadores iban en condiciones más o menos iguales a la probable muerte, que eran entrenados en el oficio del daño en academias diseminadas por toda Roma.
BOXEO EN SEGUNDO PLANO
Sé a qué te refieres. McGregor no sabe absolutamente nada de boxeo. Mayweather jugará con él hasta que se canse de hacerlo y la pelea se torne aburrida, insoportable. Tal vez sea así, muy probablemente sea así. En cualquier caso la discusión deportiva aquí sale sobrando. No vale la pena debatir por algo que, déjame repetírtelo, no vale la pena.
Me dirás, para ponerme contra la pared, que la humanidad ha avanzado mucho desde el Imperio Romano, que ahora somos más civilizados. Seguro, después de dos Guerras Mundiales, de varios holocaustos -que el de los judíos no fue el único, ahí está también el armenio-, de conflictos de alta y baja intensidad, religiosos, étnicos…todo cambia y nada se transforma. Algo habremos mejorado, no te lo discuto. Algo.
¿Sabes por qué a los estadios deportivos modernos les llaman arenas? Te lo dejo de tarea.
En el momento en que decidas o no llamar a tu compañía proveedora de televisión, recuerda que nadie te está colocando un puñal en el pecho para que lo hagas. Tus deberes y derechos, tu posición social y tus principios no se verán afectados porque la veas o dejes de verla.
No creo que ningún periodista, y menos este que te comenta, te dirá que vas a ver boxeo en su estado puro, ni siquiera en su peor estado. Esto que aparecerá el sábado en la noche en algún canal de Pago Por Ver es un evento, algo que pretende entretener y nada más, sin pretensiones. Así que te pido encarecidamente que cuides tu dinero o lo gastes en algo más provechoso como el mercado de la semana o unas compras en el mall. ¿Unos libros quizá?
Pero si crees que a última hora esas bajas pasiones o tu amor por el ¿deporte? te arrastran a este show, tampoco te des mala vida ni te azotes como un penitente. Míralo sin pena alguna, y así el domingo en la mañana podrás sumarte al coro de quienes gritarán a voz de cuello y con ojos enrojecidos que nos robaron, que vimos una burda mentira, un espectáculo de feria y cuantas críticas puedan comprar unos $100.

Esta historia fue publicada originalmente el 25 de agosto de 2017, 7:35 a. m. with the headline "McGregor-Mayweather, un espectáculo brutal encumbrado por los bajos instintos."