Boxeo

¿Qué hacer con Luis Ortiz? El terrible dilema que enfrenta el Consejo Mundial

MATIAS VIDONDO esquiva un golpe del cubano Luis Ortiz.
MATIAS VIDONDO esquiva un golpe del cubano Luis Ortiz.

Cuando usted busque en el diccionario los sinónimos de bondad e inocencia, posiblemente aparezca por algún lado el nombre de Luis Ortiz. Nada más alejado del fiero gladiador del ring que la persona humilde de este gigante que llegó a Estados Unidos con el sueño de ser campeón del mundo y ayudar a su familia.

Ese sueño, sin embargo, pende de un hilo, o mejor dicho, de la decisión que pueda tomar en las próximas horas el Consejo Mundial del Boxeo y su presidente Mauricio Sulaimán, quien enfrenta un dilema tremendo.

Probablemente, en el fondo de su corazón, Sulaimán quisiera seguir adelante con la pelea del 4 de noviembre entre Ortiz y Deontay Wilder, quien lleva demasiado tiempo sin pelear, sin defender su título ante un retador de valía y ha sido blanco de críticas por esa baja de calidad. Es de esos campeones con faja, aunque sin el debido respeto.

La pelea contra Ortiz habría validado su corona, confinado las dudas. Y al cubano le hubiera servido para aspirar a esa faja que nunca ha estado en manos de un compatriota suyo. Era la posibilidad de entrar en la historia con letras doradas, como único inquilino de un club exclusivísimo.

¿Cómo es que Ortiz no dijo nada que estaba tomando medicamentos para la presión arterial antes de la prueba de VADA? La negligencia casi bordea el desastre, por lo que puede implicar para su futuro. Puedo creerle al pesado de Camaguey, me parece una persona honesta, pero este es un caso de procedimiento y no un juicio sobre su carácter. No fue por el libro y ahora la ley pudiera pasarle la cuenta.

Lo que más pesa encima de las consideraciones de Sulaimán tal vez no se el dopaje último, sino aquel primero del 2014 que ya le costó una faja interina a Ortiz y lo confinó al ostracismo durante ocho meses. Por suerte, restableció en ese momento su carrera gracias a su talento innegable y el apoyo de su equipo.

El presidente del CMB debe sopesar la fuerza de la reincidencia, y en general de lo que está sucediendo en la división máxima, donde el uso de sustancias prohibidas es rampante: Alexander Povetkin, Dillian White, Bermane Stiverne, Marius Wach, Erkan Teper, Tony Thompson, Lucas Browne, Shannon Briggs, Andrzej Wawrzyk…

La lista de mastodontes que han caído en las redes del dopaje es larga y peligrosa. Un golpe por encima de las 200 libras equivale a un misil muscular. La vida está en juego y con eso no se puede jugar, más allá de que Ortiz diga la absoluta verdad y su caso merezca algún tipo de benevolencia.

Si para Wilder la situación es difícil -sus últimos tres potenciales oponentes se han caído por este tema-, para Ortiz se trata de perder-perder. El peor escenario es que no le permitan combatir y le suspendan, pero si le dan luz verde, triunfe o fracase, nunca será reconocido como un campeón legítimo.

Cuando Sulaimán creo su Programa de Boxeo Limpio no sabía que iba a destapar esta Caja de Pandora en la división de los gigantes. Ahora debe actuar en consecuencia. Si perdona a Luis, todos podrán alegar que tomaban algo recetado por el médico. Si lo penaliza, habrá acabado con la carrera del cubano y ahondado la locura que atenaza a este peso. El dilema del presidente no es poca cosa.

Esta historia fue publicada originalmente el 2 de octubre de 2017, 10:47 a. m. with the headline "¿Qué hacer con Luis Ortiz? El terrible dilema que enfrenta el Consejo Mundial."

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