Boxeo

¿Es Miguel Cotto el más grande de Puerto Rico? Que se abra el debate en su adiós al ring

MIGUEL COTTO se quita las lágrimas durante una entrevista el 17 de octubre del 2017.
MIGUEL COTTO se quita las lágrimas durante una entrevista el 17 de octubre del 2017. AP

Su última pelea no satisface a nadie, pero en el caso de Miguel Cotto (41-5, 33 KO) es más importante la travesía que el destino final. El insigne guerrero de Puerto Rico dirá adiós a los cuadriláteros este sábado y es cosa de pararse y aplaudir. Estamos hablando de un Salón de la Fama en primera boleta.

Cotto, quien se enfrentó a todo el que era alguien en sus casi dos décadas de carrera, se despide de los aficionados de su isla y el mundo en un choque (HBO, 10 p.m. ) contra Sadam Alí que probablemente le permitirá irse con el título de campeón mediano y en esa arena donde tantas veces saliera vencedor: el Madison Square Garden.

La pelea es lo de menos. Sin faltarle el respeto a Alí, todo estará dispuesto para la celebración y por décima ocasión en ese templo del boxeo, la comunidad boricua irá a rendirle respeto a quien tan bien les representara en el negocio del dolor, el único de Puerto Rico en ganar seis títulos en cuatro divisiones.

El hombre que le entrenara durante sus últimas peleas, Freddie Roach, no tiene pelos en la lengua para proclamarlo el mejor boxeador boricua de todos los tiempos, provocando un debate donde también pesan los nombres de Wilfredo Gómez, Wilfred Benítez, Tito Trinidad y Carlos Ortiz, ese gladiador nacido en La Gran Manzana, pero considerado puertorriqueño, ganador de títulos en dos divisiones cuando el campeón se medía contra el segundo mejor todos los días y todas las peleas.

Pero la discusión que quede para otro momento. Hoy el mundo gira alrededor de Cotto, quien se vio envuelto en combates dramáticos, que tuvo momentos de gloria y otros no tanto, como suele ser la vida real. Que encima de los encerados nunca defraudó. Ni una sola pelea desabrida.

Uno de sus puntos vulnerables fue la derrota desigual contra un Manny Pacquiao en altura mayor; personalmente, el mejor instante de su carrera resultó el triunfo en la revancha frente a Antonio Margarito por el bien del boxeo y ante la mentira de un hombre que hizo trampa y puso en riesgo la vida del boricua con sus vendas endurecidas. Una dolorosa justicia poética.

Cotto nunca fue de regodearse con la prensa. Su comunicación era escasa, distante. Hablaba poco y firme. Pero su trabajo encima del ring era honesto, entregado, y los periodistas lo reconocían, los fanáticos más.

Parece mentira que hayan pasado 17 años desde que dejara la escuadra nacional de Puerto Rico para pasar al boxeo profesional. Será extraño verle decir adiós ahora que su isla precisa de héroes más que nunca. Ahora que el boxeo parece levantar vuelo. Un campeón como Cotto siempre hace falta.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de diciembre de 2017, 0:32 p. m. with the headline "¿Es Miguel Cotto el más grande de Puerto Rico? Que se abra el debate en su adiós al ring."

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