Rigondeaux perdió contra Lomachenko antes de subir al ring
Alguien describió días antes de la pelea entre Vasyl Lomachenko y Guillermo Rigondeaux: ´´el mejor combate jamás pactado´´. Escribir este título, es ignorar la historia del boxeo.
Después de ver videos del ucraniano dejamos atrás cualquier síntoma de fanatismo por cubanía y agarramos el teléfono para conversar con cólegas que conocen de boxeo, logrando coincidir con ellos en que a Rigondeaux sólo podía salvarlo una de esas sorpresas que ocurren en los deportes.
Tres razones principales me ayudaron a mordear mi punto de vista.
Primera razón: Sabemos que el cubano buscaba más dinero ante Lomachenko. Pero al hablar estrictamente de boxeo, Rigondeaux nunca debió aceptar este combate en una división superior ante un rival que posee asimilación, pegada, combinaciones precisas, rapidez de manos, velocidad de piernas y una excelente defensa. Con un pleno dominio del boxeo en el momento cumbre de su carrera y peleando en su peso, las posibilidades del cubano eran remotas. Y así sucedió.
Segunda razón: La edad es importante. Además de sus excelsas habilidades, Lomachenko es un joven de 29 años que subía al cuadrilátero con un veterano de 37. Si alguien duda sobre lo que representa el almanaque en este deporte, pueden repasar la historia para ver que ni los más grandes boxeadores como Muhammad Ali, Ray Robinson, Roberto Durán y Ray Leonard, vencieron a la Madre Naturaleza. Si estas leyendas perdieron habilidades en el ócaso de sus carreras con rivales inferiores, no existía motivo alguno para que no le pasara al antillano ante uno de los tres mejores boxeadores del momento libra por libra y que para muchos es el primero. Y así sucedió.
Tercera razón: Si alguna luz de esperanza llegaba a las posibilidades de triunfo del cubano, estaba en que fuera capaz de entregar el corazón al estilo de púgiles que tocaron la gloria en batallas desiguales y hasta lesionados. Tuvimos dudas en que estaría dispuesto al sacrificio. Y así sucedió.
Como todo cubano que desea lo mejor para sus compatriotas, queríamos su victoria convincente que borrara las críticas de sus detractores. Por eso, decidimos ver la pelea ante el segundo rival de gran calidad que ha tenido en su carrera profesional y el primero a nivel de excelencia.
Pero una cosa son los sentimientos y otra diferente es la realidad. Antes y después de subir al ring, el rostro de Rigondeaux reflejaba inseguridad, por no decir otra cosa. Y si alguien duda, que observe los videos y podrá comprobarlo. Aunque no creo que nadie esté interesado en ver la repetición de este combate.
Debo confesarlo. Me faltaron segundos para apagar la televisión en el cuarto asalto por el pésimo desempeño de Rigondeaux que llevó a que los latidos de mi corazón se aceleraran de manera peligrosa. No lo hice por el hilo de esperanza que permanece cuando creemos que las cosas están perdidas y al notar que ya no iba a tener un ataque cardíaco por resignarme a la mediocridad.
En esos momentos de ausencia de carisma recordé a otro cólega con elevados conocimientos deportivos que en varias ocasiones hablaba sobre las debilidades del cubano. Sin duda, hay que darle el crédito al periodista especializado en fútbol y baloncesto.
Después del revés, Rigondeaux alegó una lesión en su mano. Aún siendo cierto, aquí se impone la tercera razón que planteamos sobre el sacrificio y el valor necesario ante las adversidades. No lo demostró. Se rindió.
Acostumbramos a opinar sobre temas controversiales con absoluta libertad y con respeto a las opiniones ajenas. Si considero que un cubano es el mejor lo digo, y si no lo creo por respeto propio también lo hago. Así pues, al grano con cuatro verdades sobre Guillermo Rigondeaux, gusten o no.
1-Le faltó poco para abrir un hueco en el piso del entarimado y enterrar su cabeza para evitar que le pegaran. Lo que hizo no es boxeo, ni estilismo, ni buena defensa. Es mediocridad.
2- Como boxeador amateur nadie puede negar que ha sido uno de los grandes de todos los tiempos por las coronas y victorias logradas. Dos títulos olímpicos, tres Copas del Mundo, dos Campeonatos Mundiales, uno en Juegos Panamericanos, otro en Juegos Centroamericanos y siete nacionales. Tiene en su poder una de las mejores marcas con 475 peleas y sólo 12 derrotas.
3-Como profesional, llegó un poco tarde en su edad y ganó un título mundial en una división con rivales de poco nivel en una etapa mediocre de este deporte. Y como otros muchos boxeadores, su nombre pasará sin muchas glorias ni penas.
4- Su paso con escaso brillo en el profesionalismo no se debe a un revés, pues derrotas tuvieron inmortales como Henry Armstrong, Julio César Chávez, Wilfredo Gómez, José Nápoles, Félix ¨Tito´´ Trinidad y otros. Se debe a su ineptitud para fajarse cuando las circunstancias lo exigen.
5-Una cosa es el boxeo olímpico donde las peleas son a tres asaltos de tres minutos cada uno y otro es el rentado a 12 donde no existen treguas en busca de la fama que atrae al dinero. Y para imponerse al estilo de los mejores púgiles profesionales de la historia se necesita mucho coraje.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de diciembre de 2017, 8:35 p. m. with the headline "Rigondeaux perdió contra Lomachenko antes de subir al ring."