Boxeo

Entrenador cubano recibe prestigioso galardón a su trayectoria en las esquinas

Menos mal que Luke Campbell sacó pasaje para el domingo. Pensaba hacerlo un día antes sin saber que este sábado Jorge Rubio iba a recibir una gran sorpresa: elegido al Salón de la Fama del Boxeo en la Florida.

Rubio, quien se imaginó al principio viajando a encontrarse con el guerrero inglés, viajó este sábado a Ft. Myers para el anuncio oficial de la nueva clase que será exaltada al templo de los inmortales del boxeo a nivel estatal.

"Menos mal que el boleto es para mañana, porque no quería perderme esto por nada del mundo'', apuntó Rubio, de 57 años. "Es un premio a mi trabajo, a cuatro décadas entregado a lo que más disfruto en esta tierra: entrenar y crear campeones''.

El viaje de Rubio comenzó hace 40 años en su natal Camaguey, cuando se graduó de entrenador y empezó a trabajar en los niveles escolares durante 17 temporadas, hasta que pasó a la capital cubana.

Durante sus años en La Habana, Rubio continuó trabajando con niños y jóvenes, uno de ellos llegaría a ser campeón olímpico, Maikro Romero, quien llegaría a lo más alto del podio en los Juegos de Atlanta 1996.

Precisamente, 1996 sería su último en Cuba, pues de México le llamaron para que ayudara a fomentar los niveles de base, pero luego de seis meses Rubio decidió iniciar un nuevo capítulo en su carrera y cruzó la frontera con Estados Unidos.

"Quería probarme, ver qué podría lograr en lo profesional y por eso me vine'', agregó el entrenador. "Al principio fue muy duro. Casi nadie me tendió una mano, comencé de cero, hasta que poco a poco me fui abriendo paso, y el resto es historia''.

Una historia llena de altas y bajas, como la derrota con Amir Khan, como ver que algunos de sus pupilos pasan trabajo para establecerse, pero siempre sin dejar de trabajar, de entregarse por completo a los suyos.

Sin dejar de formar a sus jóvenes prospectos, Rubio considera que prioridad en este 2018 será Campbell, un aspirante a la corona de las 135 libras, que perdió de manera debatible contra el campeón Jorge Linares.

Rubio nunca ha sido un hombre que guarda ni mide sus palabras. Transparente como un cristal, a veces crea malestar, pero nunca se le podrá acusar de esconder la verdad. Dice lo que piensa y asume las consecuencias.

Su meta, afirma, es llegar al Salón de la Fama mayor, el grande, el que atesora las leyendas superlativas del boxeo en Canastota, Nueva York.

"Siento que estoy a mitad de camino, que me falta mucho por hacer y lograr'', recalcó Rubio. "Aprecio mucho este premio y lo contemplo como una pausa positiva hacia ese otro Salón donde están los inolvidables del boxeo''.

Esta historia fue publicada originalmente el 6 de enero de 2018, 3:49 p. m. with the headline "Entrenador cubano recibe prestigioso galardón a su trayectoria en las esquinas."

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