Boxeo

Campeón cubano listo para lanzar su bomba atómica sobre un ring de Rusia

YUNIER DORTICOS ha entrenado durante semanas en Miami para su pelea del 3 de febrero.
YUNIER DORTICOS ha entrenado durante semanas en Miami para su pelea del 3 de febrero.

Afuera se escuchaban los golpes y esos ruidos ancestrales que salen de la boca del guerrero. El Doctor del Nocaut estaba operando a tres oponentes que graciosamente accedieron a ser parte de sus experimentos para la pelea del 3 de febrero en Sochi, Rusia, contra Murat Gassiev.

Sola una puerta separaba al contingente de prensa de la sala donde dominaba un cuadrilátero de prácticas, pero casi se podía sentir el dolor de quienes estaban dentro de las sogas con el campeón cubano de peso crucero. No es fácil mirar de frente a Yunier Dorticós, aunque sea en un sparring.

"Dorticós ya casi termina'', dice una persona de su campamento, mientras los golpes parecen aumentar en intensidad y volumen. Que termine pronto o no quedará nada del otro hombre en el entrenamiento, como no quedaron en pie 21 de sus 22 rivales en su hoja de servicios. Anestesiados.

Al fin acaba la sesión y Dorticós sale a saludar. Suda, pero la expresión de su cara es tranquila y rotunda. Da la impresión que ha estado jugando ajedrez a pleno sol y no en el simulacro de una batalla feroz, donde se entrelazan la práctica y la realidad, donde una cosa se confunde con la otra.

"El campamento va marchando muy bien y en Rusia no habrán casualidades'', comentó tras una pausa Dorticós. "No hemos descuidado un detalle y, en lo personal, nunca antes había puesto tanta dedicación, tanto enfoque. Gassiev está advertido''.

Quien ha visto la carrera de Dorticós, desde el primer día, no puede dejar de percibir cierta madurez creciente, una forma de hablar distinta, todavía recia y explosiva, pero ahora con mayor pulimento y una seguridad sólida, nacida de sus muchas batallas y nocauts.

Dorticós se mueve y gesticula como alguien que sabe el valor de los medios de difusión. Aprendió el valor de una sonrisa franca en cámara y de una frase dicha a tiempo y con significado. Es el paquete completo que rodea al campeón. Algo que antes le faltaba, cuando le faltaba una faja.

"Ha crecido mucho dentro y fuera del cuadrilátero'', afirma su entrenador Eric Castaño. "Esta Súper Serie de Boxeo ha sacado lo mejor de él y le ha permitido mostrarle al mundo quién es el verdadero Dorticós. La victoria en Rusia lo situará en un nivel superior. Se lo merece. Se lo ha ganado. El es otro, es mejor''.

Pero hay cosas que nunca cambian. Dorticós nunca finaliza una entrevista sin pedir, por favor, que mencione a todos los miembros de su familia, a su padre Eugenio, tan cercano siempre en las pruebas de la vida, a su tío Yuyu allá en Cuba, pendiente y actuante en la distancia. El hombre más feroz del planeta puede ser el más familiar.

Hace rato tenía la ropa lista. La maleta hecha. El lunes partió para Rusia a la semifinal que le puede abrir la puerta a la pelea consagratoria y definitiva en Arabia Saudita con un premio de $10 millones y el trofeo Muhammad Alí bañado en oro, salpicado con piedras preciosas.

"Cada nueva pelea parece ser la pelea de mi vida, y esta también lo será'', agregó Dorticós antes de tomar el avión. "Nosotros estamos dispuestos a ir a pelear a Irak si es preciso. Hemos tomado precauciones para la guerra. Y el día 3 una Bomba Atómica va a pasar en Rusia''.

Así son las cosas, Gassiev está advertido.

Esta historia fue publicada originalmente el 22 de enero de 2018, 10:39 p. m. with the headline "Campeón cubano listo para lanzar su bomba atómica sobre un ring de Rusia."

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