Marzo vuelve a ser un mes crucial para el boxeo cubano, y esta vez que venga sin tragedia
Una vez más, marzo vuelve a ser el mes de la historia para el boxeo cubano. El próximo día 3 subirán en cuadriláteros diferentes de Nueva York Sullivan Barrera y Luis Ortiz con la intención de convertirse en campeones profesionales. La noche promete tanto como una similar hace 55 años.
Muy pocos recuerdan que el 21 de marzo de 1963, en el Dodger Stadium, el welter Luis Manuel Rodríguez (107-13, 49 KO) y el pluma Ultiminio "Sugar'' Ramos (55-7-4, 40 KO) se convirtieron en campeones mundiales para lograr una hazaña de la que poco se habla y con la que existe una deuda histórica.
"Lo que lograron Luis Manuel y Ultiminio en la misma noche y en el mismo lugar es digno del mayor de los elogios'', apuntó el entrenador e historiador del boxeo, Roberto Quesada. "Son dos héroes que el tiempo no debe borrar, que los cubanos debemos recordar por siempre''.
Ambos llegaron a este país bajo los auspicios de los legendarios Angelo y Chris Dundee, quienes rescataron a muchos boxeadores cubanos que por haber estado en las filas profesionales nada tenían que hacer en el ámbito amateur que promovía y adelantaba el régimen de Fidel Castro.
Sin patria, pero con el deseo de continuar su carrera al más alto nivel, los dos se afincaron en el histórico 5th Street Gym de Miami Beach, donde sirvieron de maestros a un joven que acababa de ganar la medalla olímpica en Roma 1960 y pasaba bajo el nombre temporal de Cassius Clay.
Al poco tiempo, el camagüeyano Rodríguez y el matancero Ramos comenzaban a ascender en las clasificaciones en una época donde los mejores se medían de manera inexorable a los mejores, sin excusa ni pretexto, cuando el término campeón del mundo tenía un significado más amplio y potente.
Aquella noche de marzo de 1963 finalmente llegó la oportunidad que esperaban y no la dejaron escapar. Rodríguez derrotó por decisión unánime a Emile Griffith, el hombre que un año antes había sido participe en la terrible muerte de su compatriota Benny Kid Paret en Nueva York.
Ramos, por su parte, superó por nocaut en el 10 asalto a Davey Moore, quien al caer se golpeó la cabeza y moriría dos días más tarde. Fue la segunda tragedia en la carrera del Sugar. El 8 de noviembre de 1958, José Blanco fallecía tras perder por nocaut en el octavo round a manos del matancero.
Desafortunadamente, muchos en Cuba apenas supieron -y saben- de las monumentales carreras de Rodríguez y Ramos, campeones entre campeones, que sin su público natural respaldándolos, como sucede ahora con Barrera y Ortiz, se abrieron paso hacia la gloria.
“Tanto Luis Manuel y Ultiminio, los dos hay que ubicarlos entre los mejores cinco boxeadores cubanos de todos los tiempos’’, apuntó el historiador del boxeo Enrique Encinosa. “Aquella fue una noche gloriosa para Cuba, aunque se lamente la muerte de Moore’’.
Barrera (21-1, 14 KO) va en busca de una faja del orbe en el Madison Square Garden (HBO) en las 175 libras frente al ruso Dmitry Bivol (12-0, 10 KO); mientras Ortiz (28-0, 24 KO) intentará arrebatarle la suya a Deontay Wilder (39-0, 38 KO) en el Barclays Center (SHOWTIME).
Ojalá la historia se repita y esta vez sin ningún tipo de tragedia.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2018, 9:30 a. m. with the headline "Marzo vuelve a ser un mes crucial para el boxeo cubano, y esta vez que venga sin tragedia."