Pese a sus mejores esfuerzos, la noche termina en decepción para dos boxeadores cubanos
La noche se antojaba histórica para el boxeo cubano, pero no pudo terminar peor. Luis Ortiz y Sullivan Barrera, quienes cayeron demolidos por los golpes de sus oponentes y vieron como se esfumaban en Nueva York las opciones de convertirse en campeones del mundo.
Barrera (21-2, 14 KO) en el Madison Square Garden y Ortiz (28-1, 24 KO), en el Barclays Center resultaron superados por Dmitry Bivol y Deontay Wilder, respectivamente, quienes retuvieron sus fajas en las divisiones ligero pesada y máxima.
Aunque finalizaron por la misma vía, las actuaciones de ambos no pudieron ser más diferentes, con un Barrera -superado en el 12do asalto- que apenas pudo hacerse notar y un Ortiz -vencido en el 10mo- que pareció estar en control de la pelea por largos ratos.
Las apuestas no estaban equivocadas cuando apoyaban a Bivol, quien se mantuvo siempre más activo y acertado en sus combinaciones, dejando entrever que la juventud se imponía sobre la experiencia.
A pesar de que Barrera tuvo algunos momentos interesantes, para el tercer round ya Bivol (13-0, 11 KO) triplicaba el número de golpes y para el 12do round una combinación clásica de uno-dos ponía en malas condiciones al de Guantánamo y obligaba al juez a detener las acciones.
Lo de Ortiz, sin embargo, fue diferente. El gigante de Camaguey mantuvo a raya al campeón pesado por un buen rato, demostrando mejores habilidades y exponiendo la defensa de Wilder (40-0, 39 KO) .
El combate viviría momentos increíbles de cambio, como cuando Wilder le propinó un conteo a Ortiz con un derechazo en el quinto, quien hasta ese momento sumaba la mayoría de los asaltos en las boletas de la prensa.
Pero en el séptimo vendría el gran momento de Ortiz, quien con una andanada de combinaciones pondría en malas condiciones al rey del Consejo Mundial y parecía dejarlo todo listo para un gran octavo.
Y aquí vino su gran error. Con Wilder aún malherido, Ortiz no fue lo suficientemente insistente para rematarlo. Le falto eso que llaman en el boxeo, instinto criminal, y dejó que el campeón tomara un segundo aire.
Con la confianza recuperada, Wilder buscó una nueva brecha en Ortiz y la encontró en el 10 round, cuando originó una tormenta que se llevó por delante al guerrero radicado en Miami y de la cual ya no se repondría más.
Fue una noche de decepciones que traerán momentos de reflexión para dos guerreros veteranos que tal vez habrían mirado como se cerraba delante de ellos la ventana de oportunidad en una carrera más que digna.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2018, 0:03 a. m. with the headline "Pese a sus mejores esfuerzos, la noche termina en decepción para dos boxeadores cubanos."