GGG vs. Martirosyan: mejor algo que nada, aunque a un precio decepcionante
A una, otra. Así como el fuego de la crítica impactó a Saúl "Canelo" Alvarez por su roce con el dopaje, el humo de la decepción debe rodear este intento de vendernos una pelea importante entre Gennady Golovkin y Vanes Martirosyan. La solución es tan mala como el problema que lo originó.
Cuando Canelo se retiró de la pelea del 5 de mayo en previsión de lo que vendría de parte de la Comisión Atlética de Nevada, el Triple GGG y su equipo de trabajo se vieron con un dilema entre las manos: o tiraban al tragante ocho semanas de preparación o encontraban un reemplazo y seguían adelante con la cartelera.
Varios nombres rondaban en los rumores, pero ninguna llevaba agua al molino del interés público. En cualquier caso, nadie iba a concitar la atención del mexicano en una fecha mexicana, aunque había otros nombres para desarrollar un combate digno en una cartelera disminuida.
Escoger a Martirosyan, sin embargo, no le hace un buen favor ni al boxeo, ni a los aficionados ni al propio Golovkin, quien ya está pasando de ser el héroe favorito y limpio a un boxeador que ha elegido un rival inmerecido, que nunca ha estado en esa división de 160 libras y se encuentra muy por debajo de su liga.
Algunos dirán que el armenio posee un corazón fuerte, que se entrega por completo en el ring y todas esas cosas agradables que suelen decirse de un guerrero con un talento mediocre para salvar la cara. Lo cierto es que estamos en presencia de un combate menor, intrascendente.
¿Cómo la Comisión Atlética de California aprobó a Martirosyan como oponente? Solo los misterios del boxeo explican esto, pero es algo que creía pasado tras los fiascos entre Amir Khan y Canelo, Guillermo Rigondeaux y Vasyl Lomachenko y hasta el mismo Golovkin vs. Kell Brook, peleas todas que se fueron de un solo lado y terminaron en nocauts o abandonos por la diferencia de peso.
Aquí el peso no es tan importante, pero si la distancia de talento y el hecho de haber pasado por encima de otros guerreros naturales en las clasificaciones, que esperan su oportunidad de avanzar y enfrentar al campeón, como el ucraniano Sergey Derevyanchenko, el número uno en el ranking de la FIB.
De hecho, la Federación Internacional ya le lanzó una advertencia a Triple G. Si enfrenta a Martirosyan corre el riesgo de perder esa faja. Evidentemente, eso no interesa porque la pelea va de todas todas, como una especie de divertimento menor en espera de lo que pueda suceder en septiembre, cuando potencialmente Canelo habría cumplido la pena que le asignen en Las Vegas.
Así que a Martirosyan le han hecho el regalo de la vida, después de dos años sin combatir, de venir de una derrota contra Erislandy Lara. A Golovkin le han salvado su tiempo de entrenamiento y, de alguna forma, rescatado la fecha del 5 de mayo para el Stubhub Center en California. Y al boxeo, sin embargo, se le hace otro flaco favor.
Mejor algo que nada, sin duda, pero no a este precio.
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2018, 0:37 p. m. with the headline "GGG vs. Martirosyan: mejor algo que nada, aunque a un precio decepcionante."