Boxeo

Es el campeón con plenos derechos, pero a este venezolano lo contemplan como la próxima víctima

EL VENEZOLANO Jorge Linares durante un entrenamiento abierto en Nueva York.
EL VENEZOLANO Jorge Linares durante un entrenamiento abierto en Nueva York.

Emmanuel Steward le llamó "un boxeador hermoso'' y quizá pocos puedan entenderlo. Jorge Linares llega al momento definitorio de su carrera por un camino muy diferente al de Vasyl Lomachenko y lo hace como el hombre menos favorecido en las apuestas y la percepción de críticos y aficionados.

¿Por qué? Después de todo el es el campeón en pleno derecho de las 135 libras, su carrera y su hoja de servicios hablan por él. Se enfrentó a todo y a todos sin poner condiciones, sin pedir nada a cambio. Este sábado el mundo lo contempla como víctima potencial y no como posible ganador.

Steward, uno de los grandes entrenadores de todos los tiempos, sabía de la casta de Linares, de lo que había pasado para ocupar el espacio que comanda ahora, obligado a combatir en casa del otro, bajo el amparo de promociones ajenas sin que el venezolano pusiera peros, sin una queja.

La de Linares (44-3; 27 KO) ha sido una trayectoria llena de sangre y fuego. No hubo títulos olímpicos sino un inicio en Japón, lejos de su tierra, de su público. Campeón en 126 libras, rey en las 135 con momentos de bajos tremendos, con nocauts incluidos y la sentencia de que todo había terminado.

Destaque para el profesor Ismael Salas, uno de los grandes en su línea de trabajo, que le ayudó a renacer con peleas enormes en Inglaterra, pero el técnico cubano no estará para esta cita en el Madison Square Garden.

Una vez más, entonces, Linares se adentra al encuentro con Lomachenko (10-1; 8 KO) en medio de dudas, con otra esquina y otras proyecciones. Lomachenko es un dechado de virtudes y habilidades del ring, mientras el sudamericano llega con su almacén repleto de coraje y testículos. Otra visión de entender el boxeo.

Linares, claro está, no es un Lomachenko. Pero no esperen que el venezolano se quede en su silla o sufra de una lesión como sus últimos rivales -Nicholas Walters, Jason Sosa, Guillermo Rigondeaux- al Niño de Oro hay que matarlo en el medio del cuadrilátero y el ucraniano deberá echar mano a su proverbial maravilla boxística para contener la furia de su oponente.

No crean, tampoco, que Linares se decanta por el ataque caótico. La experiencia de este guerrero no se adquiere en cualquier esquina. Sus condiciones son probadas. Sus renacimientos épicos. Lomachenko no ha enfrentado a nadie de este calibre, y viceversa. De ahí se colige lo extraordinario de esta cita.

Seis años hace que Linares no pierde, pero su trabajo le costará mantener este momento. ¿Cómo podrá contener los ángulos y los movimientos del eslavo? ¿Podrá sostener el volumen de golpes de su rival? Son preguntas de respuestas complicadas que inclinan las casas de apuestas a favor de Lomachenko.

Pero no se lo digan. No lo creerá. Tantas veces lo dieron por muerto, lo llevaron al matadero, y tantas veces resucitó que está convencido de poseer una victoria más contra el -para muchos- mejor de los mejores. Nunca se puede poner en entredicho el corazón de un campeón y menos si responde al nombre de Jorge Linares.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de mayo de 2018, 2:45 p. m. with the headline "Es el campeón con plenos derechos, pero a este venezolano lo contemplan como la próxima víctima."

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