Aprendí mucho de Tyson, Lara y Rigondeaux, dice gran prospecto del boxeo cubano en México
Osvary Morell ya está ganando sin haber tirado un golpe. Su optimismo parece a prueba de balas y no ve la hora en que pueda regresar al cuadrilátero e iniciar su nuevo capítulo en el boxeo profesional.
Campeón mundial juvenil del 2016 en San Petersburgo, el prospecto de 20 años lleva varios días en tierras aztecas y estaría muy cerca de recibir la residencia que le permitiría mirar con mejor claridad su futuro para cumplir su deseo de combatir en el pugilismo de paga.
Nacido en Villa Clara, Morell es el tercer boxeador cubano de alto perfil que abandona su tierra en lo que va del 2018, después de Robeisy Ramírez y Joahnys Argilagos. Como ellos, él también aspira a llegar a lo más alto. Solo necesita de un empujón inicial.
¿Cómo han sido esos días en México?
"Digamos que de mucha ilusión por lo que pueda suceder. Muchas cosas son buenas, pero tengo estado de ánimo muy positivo y estoy seguro de que las cosas van a fluir de una manera correcta para empezar mi carrera profesional. La ilusión es muy grande''.
¿Con qué te ilusionas?
"Con demostrarme a mí mismo y a muchos fanáticos del boxeo que posee lo necesario para crecer y convertirme en una figura importante. Y, por supuesto, aspirar más adelante a un título del mundo, pero las ganas, los deseos y el talento están ahí. Me corresponde a mí hacer que todo funcione, con la guía correcta''.
¿Ya tienes la guía?
"Estamos en el tema de regularizar nuestra situación en México y luego miraremos con calma todas las opciones para elegir la que mejor se ajuste a lo que estamos buscando. Pero creo que todo va por buen camino''.
¿Por qué decides dar este paso?
"Por mi familia, por mi futuro, y porque no creo que me dieron toda la atención que merecía en Cuba. Sucedieron ciertas cosas que no me gustaron y no quise quedarme para enfrentar lo que otros han pasado. Merecía algo más de atención en ese punto de mi carrera''.
¿Cómo te inicias en el boxeo?
"Mi primer amor fue la pelota. Era rápido, bateaba bien, jugaba todos los jardines, y luego como tiraba duro me colocaron de lanzador, aunque era algo descontrolado, pero a los siete años sucedió algo que me enrumbó hacia el boxeo''.
¿Qué fue?
"Un día, viendo el televisor observé a alguien encima de un ring, tirando golpes. Era mi hermano mayor Rafael en un torneo nacional. Eso me llamó la atención. Y me dije si él -que era mi ídolo- podía fajarse con alguien por televisión, pues que yo también podía hacerlo. Mi hermano era buen boxeador, pero tuvo algunos tropiezos…Todo empezó como un juego y luego se hizo más serio''.
¿Cuándo te diste cuenta de que era realmente serio?
"Al llegar al equipo nacional juvenil, y luego al ganar el título mundial de la categoría. Ya no se trataba de tirar el golpe por el golpe, sino de usar la inteligencia, las habilidades. Eso es como un primer paso hacia lo profesional, aunque todavía sigas siendo amateur''.
¿A quienes admirabas?
"Los respeto a todos. Ser boxeador ya de por sí es tremenda responsabilidad, pero me gustaba mucho Mike Tyson por su fuerza, y de los cubanos Guillermo Rigondeaux y Erislandy Lara. Todos ellos aprendí algo''.
Rigondeaux y Lara representan la generación actual, ¿serás tú el de la futura?
"Vamos a ir poco a poco, lo primero es debutar y hacerlo bien. Luego, claro que sí, siento mucho orgullo por continuar la presencia cubana en el boxeo profesional. Espero llevar la bandera en mis puños''.
Esta historia fue publicada originalmente el 10 de julio de 2018, 8:39 a. m..