Boxeo

Convertirse en un nuevo Márquez, esa es la única opción del campeón ante la leyenda

LUCAS MATHYSSE en conferencia de prensa en Kuala Lumpur.
LUCAS MATHYSSE en conferencia de prensa en Kuala Lumpur.

Un golpe sólido y seco. Uno solo, demoledor y definitivo. Esa es la mejor opción de Lucas Mathysse cuando este sábado defienda su faja de la Asociación Mundial en Kuala Lumpur frente a Manny Pacquiao. En una frase: el argentino debe convertirse en Juan Manuel Márquez.

Esta es la pelea consagratoria para Mathysse, quien sobrevivió a esa máquina de moler huesos y músculos llamadas Ruslan Provodnikov y luego sucumbió meses después ante el más refinado Víctor Postol en apenas unos meses durante el 2015. ¿Qué tipo de guerrero veremos en esta ocasión?

Aunque Pacquiao sea una versión desmejorada de aquel hombre que no perdonaba rivales, todavía le queda colmillo suficiente -tal vez no ya la pasión ni el impulso- para imponerse si Mathysse no se presenta fino, quirúrgico y eficaz en la capital de Malasia. Su margen de error es escaso.

Mathysse, sin embargo, está convencido de que los mejores tiempos del filipino quedaron atrás y que sus ajetreos de senador le mantienen con el cuerpo en el gimnasio y la mente en otra parte. Boxeador que no se dedique ciento por ciento a su arte, ya va dejando de ser boxeador.

Después de todo, Pacquiao no gana por la vía rápida desde su triunfo por nocaut técnico sobre Miguel Cotto en el 2009, pero no produce un nocaut legítimo desde su victoria contra el inglés Ricky Hatton. Aquel si fue de espanto, de médico y suspenso. Como el de Márquez.

Pacquiao, a no dudarlo, será el hombre que tirará más golpes, sus volúmenes de siempre; Mathysse debe ser quien pegue mejor, con puntería de ojo de halcón en busca de convertirse en el tercer hombre que vence a la leyenda por la vía del nocaut, como lo hiciera Márquez en el 2012 y Rústico Torrecampo -un afortunado desconocido que no fue a ninguna parte- en el lejano 1996.

Tras ganar sus últimos dos combates por la ruta del cloroformo, el último en enero, Mathysse llega de la mano de un gran entrenador como Joel Díaz, que conoce bien a Pacquiao y es el primero en reconocer que el argentino necesita un golpe definitivo para no dejar nada a la imaginación de los jueces.

Esta historia fue publicada originalmente el 13 de julio de 2018, 8:51 a. m..

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