Cuando la sangre lo cubría todo, este guerrero cubano sacó su casta para llevarse el mejor triunfo
Jorge Romero lo confiesa: ha sido la pelea más dura de su vida. Cuando parecía que el cielo se le unía con la tierra, el cubano sacó de sus últimas reservas para decidir un combate que por momentos se le escapaba de las manos, y lo hizo de la única manera posible para no dejar duda en la mente de los jueces.
A pocos minutos de distancia donde el equipo Cuba de boxeo peleaba por sus medallas en Barranquilla, Romero (10-0, 8 KO) superó el viernes en la noche por nocaut en el cuarto asalto al venezolano Jeffrey Quintero (10-6, 8 KO) para apuntarse la décima victoria de su carrera profesional.
“Voy a ser sincero, nunca antes había encontrado una situación difícil ni había recibido tanto golpe’‘, expresó Romero desde Colombia. “Tuve que apelar al máximo de mis recursos para imponerme’‘.
Después de un primer asalto de cierto intercambio, el cubano salió más decidido en el segundo asalto y le propinó el primer conteo a Quintero, un rival que sacaba bien las manos y pegaba con fuerza.
Pero en el tercero Romero recibió la dolorosa visita de algo que nunca antes le había sucedido en su carrera. El chico de Guanabacoa recibió una cortada enorme de la cual manaba sangre de forma abundante.
De pronto, la sangre se le acumuló en los ojos y su oponente aprovechó la oportunidad para castigar encima de la herida y aprovechar la poca visibilidad de un Romero que sobrevivió como pudo hasta el sonido de la campana.
“En la esquina me limpiaron y me dieron la instrucción de matar como fuera posible’‘, agregó Romero. “En una pelea de seis asaltos cualquier cosa puede suceder en las boletas de los jueces. Sabía debía imponer mi ritmo de pelea lo antes posible y terminarlo todo’‘.
Y así lo hizo. Romero no perdió tiempo en apelar a sus combinaciones para abrumar al venezolano que continuaba tirando golpes, hasta que un gancho al hígado propinado por el cubano obligó a su rival a poner rodilla en tierra.
Quintero no rebasó el conteo de 10 y Romero pudo respirar aliviado.
“Contemplo esta pelea como una medida de mi voluntad, porque fue dura y trabajada’‘, explicó el muchacho de Miami. “Sé que todavía es poco, pero se trata de mi décima victoria que ahora se convierte en un estímulo para seguir adelante’‘.