Después de este tremendo KO, ¿volverá King Kong a chocar contra el campeón en la jungla de asfalto?
Luis Ortiz no le tiene que probar nada a nadie. Su triunfo por nocaut el sábado en la noche confirmó que el cubano sigue estando en la elite de su división y que Razvan Cojanu era apenas un aperitivo en espera de una nueva oportunidad por un título del mundo.
El nocaut en el segundo asalto que puso en malas condiciones al rumano resultó, entre otras cosas, una reafirmación de la condición física y la voluntad de acero del gigante de Camaguey, porque a su pegada indiscutible suma un paquete de habilidades que poco se ve en su peso. Demasiado poco.
Tras los dos campeones reconocidos, ¿quién está al mismo nivel de Ortiz? ¿Povetkin? ¿Chisora? ¿Miller? ¿Whyte vencedor de Joseph Parker en Londres? No estoy hablando de cobardía, sino en términos de negocio. Decirle que sí a Ortiz, como lo hizo Cojanu, sería poner la cabeza muy cerca de la guillotina, tirar los dados de la fortuna a expensa de que un golpe lo cambie todo.
Ortiz no merece enfrentar en el futuro a otros Cojanus, al menos no mientras se mantenga en este nivel competitivo. Está para peleas de campeonato, contra la crema de la crema. Es conocido, se ha ganado el respeto de críticos y aficionados. Su nombre suena y vende. Sin embargo, en ese abrirse al mundo hay una visión que detiene al resto de los potenciales oponentes.
Lo más justo sería una revancha frente a Wilder. El rey del Consejo (CMB) ya recibió un portazo en sus deseos de medirse a Joshua y pelear contra cualquiera de esos segundones y tercerones que pululan por ahí no ayudaría para nada a cimentar su legado. Solo la segunda entrega contra Ortiz le traerías los galones que necesita.
Aquel choque del 3 de marzo en Nueva York levantó tanta polvareda que todavía se comenta de esa noche en que Ortiz estuvo muy cerca de destronar al coronado con un séptimo asalto de portento, antes de que Wilder se recuperara apara ganar por KO en el décimo. Quedo en el aire la posibilidad de un segundo capítulo.
Esta pelea tendría todo el sentido del mundo. Pero si Wilder se aparta de esta ruta y decide medirse a otros, va a ser muy interesante el camino que tomarían Ortiz y su equipo de trabajo para encontrar esa pelea relevante contra un nombre prominente. Ese es el estigma de ser cubano y exitoso en el boxeo actual.
Por ahora, que Ortiz disfrute este momento. Sé que nunca ha dejado ni dejará de pensar en Wilder, y estoy seguro de que Wilder también lo tiene presente, aunque sea para recordar que no debe cruzarse nunca más en su hoja de ruta.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de julio de 2018, 2:30 a. m..