Boxeo

Kid Chocolate vence pensamientos suicidas para retornar al ring

KID CHOCOLATE trabaja con chicos en un campamento de verano en Long Island, Nueva York.
KID CHOCOLATE trabaja con chicos en un campamento de verano en Long Island, Nueva York. TGB Promotions

Cuando el 5 de diciembre del 2015 Peter Quillín fue a la lona, con él cayeron también los sueños de una carrera esplendorosa. Daniel Jacobs le había propinado un nocaut tan dramático que muchos creyeron haber visto el fin del boxeador más conocido por su sobrenombre de Kid Chocolate.

Lo cierto es que Quillín (33-1-1, 23) estaba derrotado antes de subir al cuadrilátero esa noche y por eso el mundo del boxeo vivirá con expectativa su pelea de este sábado en la noche desde Uniondale, Nueva York, contra J’Leon Love (24-1-1, 13 KO) por la pantalla de FOX.

Un ex campeón mediano, Quillín sabe que este es un paso muy importante en su restablecimiento como guerrero solvente, capaz de inspirar confianza en un futuro, ahora que campea en las 168 libras y afirma haber dejado atrás pesados fardos que le atenazaban el alma.

Por aquellos momentos en que Jacobs lo demolía en el mismo primer asalto con golpes de miedo, Quillín temía más a su propia personalidad, a pensamientos suicidas nacidos de una depresión que escondía tras una máscara de falsa alegría. Estaba derrotado antes de subir al ring.

El mismo pensó que todo había terminado.

Tras varios sesiones con un terapista y con cambios fundamentales en su esquina -su nuevo entrenador es Aureliano Sosa-, Quillín ha emprendido el camino de la redención personal y deportiva, además de regresar al área de Nueva York para estar cerca de sus hijos y toda la familia.

Casi dos años después de aquella fatídica noche contra Jacobs, Quillín retornó a los encordados en septiembre del 2017 para derrotar a Dashon Johnson y proclamar que estaba completamente de vuelta. Sin embargo, la verdadera prueba será este 4 de agosto contra un veterano de la talla de Love.

Quillin está consciente de que lleva un sobrenombre demasiado pesado, que atrae comparaciones inevitables con el legendario Eligio Sardiñas, quien es considerado a través de las épocas uno de los más grandes que jamás haya puesto un pie en los cuadriláteros.

“Mi papá me puso ese sobrenombre, porque siempre estaba hablando de Kid Chocolate y dice que me parezco físicamente a él’‘, expresó Quillin. “No hay nada de pretencioso en ello. Sólo el deseo de rendir tributo a ese grande y de paso, a la nación cubana. A papá siempre lo envuelve la nostalgia’‘.

Su padre, Pedro, llegó a Estados Unidos durante los turbulentos días del puente marítimo del Mariel, en busca de nuevos horizontes, pero sus comienzos en esta tierra no fueron del todo fáciles y el niño creció en Grand Rapids, Michigan -la misma ciudad de Floyd Maywheater Jr.-, en medio de privaciones.

Tras una breve incursión en el pugilismo amateur y con grandes posibilidades de hacer alguna escuadra olímpica, Quillin decidió no esperar y saltó al profesionalismo con apenas 21 años. Para el 2002 el chico se había reubicado en Nueva York para estar cerca de los grandes gimnasios y las carteleras.

Este sábado regresa a una velada importante. Veremos entonces si el Kid Chocolate está de vuelta o es apenas un espejismo.

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