Boxeo

Tras la libertad, doble campeón mundial cubano mira con optimismo su futura batalla en el ring

JOAHNYS ARGILAGOS espera seguir con la mano en alto en sus futuras peleas.
JOAHNYS ARGILAGOS espera seguir con la mano en alto en sus futuras peleas.

Cuando le dijeron que iba a salir en libertad, a Joahnys Argilagos se le aguaron los ojos. Habían pasado más de cuatro meses desde que se presentara en un puesto fronterizo en Tijuana para pedir asilo político y romper con un pasado del que siempre se sentirá orgulloso, aunque no siempre resultó reconocido.

El doble campeón mundial amateur esperaba algunas semanas de detención, pero nunca imaginó que pasaría tanto tiempo sin libertad y a ratos no podía evitar un pensamiento terrible: ¿qué pasaría si lo deportasen a Cuba?

“Gracias a Dios siempre he sido un hombre de fe, con la creencia de que lo mejor está por venir’‘, comentó Argilagos ya libre en Denver, Colorado. “Esa fe y la fuerza en mi familia me hicieron resistirlo todo y mantener el optimismo en las horas más difíciles. Al final, valió la pena el sacrificio’‘.

Al entregarse a mediados de marzo a las autoridades de inmigración, Argilagos comenzó un periplo que tras permanecer cinco días en Tijuana lo vio partir a San Diego, luego a San Luis y finalmente a Colorado, a un centro de ese departamento de seguridad ubicado en Aurora.

En otras épocas un cubano cualquiera podía personarse en un puesto fronterizo y su procesamiento y entrada a los Estados Unidos duraba días, en la mayoría de los casos horas, antes de que fuera derogada la llamada Ley de Pies Secos, Pies Mojados durante la administración de Barack Obama.

“Todo lo que ha sucedido me ha hecho más fuerte, me ayuda a entender que uno no debe rendirse, sino seguir luchando hasta el final’‘, agregó Argilagos. “Ahora se abre ante mí otro capítulo en mi vida. Espero que este sea mucho mejor que todos los otros, por mí y por mi familia’‘.

Uno de los mejores púgiles de su generación, Argilagos desarrolló una soberbia carrera amateur con apenas 21 años: medallas de oro en los mundiales de Doha 2015 y Hamburgo 2017, plata en los Panamericanos de Toronto 2015, bronce en la cita olímpica de Río de Janeiro 2016.

Y, sin embargo, algo le decía a Argilagos que las cosas no estaban bien. En su natal Camaguey sentía que no le daban la suficiente atención. Su hija Nicolle, de cuatro meses al momento de su partida, había nacido sin que él tuviera casa propia. En diciembre pasado le dieron un carro, pero antes de eso tenía que moverse por sus medios para todo.

“En mis cálculos todo aquello estaba mal, porque como un doble campeón mundial no tenía un techo para él y su familia más cercana’‘, comentó Argilagos. “Si las cosas eran así en la flor de mi carrera, qué sería de mi y los míos cuando terminara’‘.

Por eso se armó de valor y se presentó en Tijuana, sabiendo que pasaría tiempo sin ver a su hija, a su esposa Nairobi, a sus padres. En su mente, ya lo tenía todo decidido. No había marcha atrás.

Aunque ahora todo sigue siendo algo confuso y muchas cosas son nuevas, Argilagos está en una posición óptima para iniciar su travesía profesional. Cuando todavía no ha alcanzado el punto máximo de su evolución deportiva, llega con juventud, una hoja de servicios impecable y, sobre todo, las ganas de triunfar bajo cualquier circunstancia.

El martes debe llegar a Houston, donde se encuentran amigos y familiares, donde ya su compatriota Erislandy Lara -un residente ilustre de esa ciudad y el guerrero cubano de más éxito en los últimos tiempos- se ha interesado por su futuro y ha manifestado el deseo de ayudarle.

“Erislandy se ha comunicado con mi familia y se ha interesado por mí’‘, indicó Argilagos. “Eso habla de la clase de persona que es. Yo solo quiero que me den una oportunidad y me permitan demostrar lo que puedo hacer encima del cuadrilátero. Sé que debo pulir cosas para estar bien en lo profesional, pero no tengo miedo a nada. Estoy dispuesto a trabajar y vencer. Por lo pronto, soy un hombre libre. Y es suficiente’‘.

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