Boxeo

Varias veces lo llevaron al matadero del ring, pero este cubano pasó de víctima a depredador

YORDENIS UGAS y Barrionuevo (d) en conferencia de prensa el jueves en Nueva York.
YORDENIS UGAS y Barrionuevo (d) en conferencia de prensa el jueves en Nueva York.

Las pruebas se han ido apilando, una tras otra, delante de Yordenis Ugás. Esta última, sin embargo, promete ser más fuerte que las anteriories, una que podría abrir de golpe su carrera hacia un título del mundo o cerrar de bruces la puerta de las ilusiones.

El cubano se enfrenta este sábado en Nueva York por la pantalla de SHOWTIME al argentino César Barrionuevo, quien llega precedido por una reputación de hombre fuerte y decidido, pese a que pocos le conozcan fuera de su tierra natal.

Barrionuevo pega fuerte, con potencia en ambas manos, de ahí que su combinación un-dos, unida a ganchos como aguijones, intente hacer larga la noche del cubano, que es la predicción de algunos, tal vez de aquellos que no sepan bien de Ugás.

Desgraciadamente, la historia de Ugás todavía no ha levantado vuelo como merece. Un hombre que se levantó de la nada luego de dos costosas derrotas en el 2014, cuando su estrella parecía eclipsarse por completo. ¿Cuántos cubanos no perdieron la fe luego de un par de fracasos, de uno solo?

Gracias a la ayuda de su hermano de vida Aroldis Chapman, Ugás se mantuvo dos temporadas restañando sus heridas físicas y mentales, hasta reencontrarse con el guerrero que alguna vez había sido. La segunda parte de su éxito se debe al profesor Ismael Salas, quien lo recibió en su gimnasio y le ayudó a sacar lo mejor de sí.

Con la fe renovada y un maestro de conductor, Ugás retornó en el 2016 a sabiendas que sería visto como la víctima perfecta, el escalón a utilizar por boxeadores más jóvenes, con mayor promesa y proyección. Estas segundas partes muchas veces no suelen ser buenas.

Pero la de Ugás fue mejor que la primera. Desde ese momento a la fecha ha eslabonado siete derrotas consecutivas contra esos jóvenes y frente a otros púgiles de trayectoria, aceptando retos con pocos días de anticipación. De pronto la víctima pasó a ser depredador.

Ya se ganó el derecho a enfrentar a Errol Spence jr. por la Federación Internacional –aunque este lo desdeñe por Mickey García- y ahora busca convertirse en primer retador de quien gane entre Shawn Porter y Danny García. Su oportunidad de pelear por un título vendrá por un lado o por el otro.

Barrionuevo, sin embargo, se antoja un oponente formidable, forjado en esos rugosos gimnasios argentinos, seguidor de los pasos de Maidana y Mathysse, aunque autor de su propia historia y estilo. Vino a Miami a entrenar, a aclimatarse entre otros boxeadores cubanos.

Ugás no puede confiarse ni subestimarlo. El precio a pagar sería demasiado alto, ahora que se encuentra tan cerca de su objetivo y de haber vencido tantas dificultades para llegar a este momento donde se juega el todo por el todo.

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