Boxeo

Una falta de respeto tras gran triunfo. ¿Cuánto más debe esperar este cubano para pelear por un título?

Yordenis Ugás (izq.) derrotó por decisión unánime al argentino César Barrionuevo, el sábado 8 de septiembre de 2018 en Nueva York.
Yordenis Ugás (izq.) derrotó por decisión unánime al argentino César Barrionuevo, el sábado 8 de septiembre de 2018 en Nueva York. AP

Aún no se habían apagado los ecos del triunfo de Yordenis Ugás y ya se podía aspirar el humo del irrespeto. Shawn Porter (29-2-1, 17 KO) acababa de vencer a Danny García y podía contemplar a su posible nuevo retador en Errol Spence Jr. Ni una palabra del cubano, cero alusión. Nada.

Supuestamente, Ugás había ganado el derecho a convertirse en retador obligatorio del nuevo campeón del Consejo Mundial del Boxeo (CMB) con su éxito abrumador sobre César Barrionuevo.

¿Acaso esta pelea contra el argentino no era eliminatoria? ¿No se trataba de encontrar a un primer contrincante para el recién coronado? ¿Qué hacía entonces Spence Jr. encima del ring, pidiendo un encuentro unificatorio en el peso welter?

Todo esto es muy sospechoso. Se trata del mismo Spence Jr. (24-0, 21 KO) que meses atrás había echado por tierra las posibilidades de un enfrentamiento ante Ugás, quien también había conquistado la posibilidad de retarlo por la Federación Internacional (FIB).

En aquel entonces, Spence Jr. comentaba que, sin desmeritar al cubano, su legado necesitaba de otros nombres para crecer, que Ugás (23-3, 11 KO) no representaba mucho en su carrera. Surgía, entonces, la visión de un combate con Mikey García.

Pero lo de ahora es diferente. Spence Jr. no se subió al ring por iniciativa propia. Las cosas no son tan espontáneas en el ambiente del consejero Al Haymon, el hombre que mueve los hilos de Premier Boxing Champions en contubernio con SHOWTIME.

“De la misma manera en que llamaste a Danny, te estoy retando a ti’’, le expresó Spence Jr. a Porter, quien ganó una batalla sumamente pareja a García (34-2, 20 KO). “Creo que soy el mejor welter en la división. Soy la verdad y garantizo que regresaré a casa como campeón unificado’’.

Todo esto es parte de un guión. Esta pelea puede venir, tal vez como un Pago Por Ver. ¿Recuerdan cuando Deontay Wilder se apareció en Hialeah en la pelea de Luis Ortiz? Aquí no hay improvisación. Teatro. Sangriento, pero teatro al fin y al cabo.

Ugás hizo cuanto le vino en gana frente a Barrionuevo (34-4-2, 24 KOs). Un océano le separaba del argentino en cuanto a talento, habilidades, corazón de campeón. Solo le faltó el nocaut para cerrar –como si fuera un trabajo de su amigo Aroldis Chapman- por todo lo alto su octava victoria consecutiva.

¡Qué trabajo le cuesta ponerse en la misma conversación de los otros!

Dictó cátedra. Sus combinaciones y, especialmente, los ganchos al cuerpo hicieron trizas de Barrionuevo que de joya, como le llaman, quedó convertido en carbón. Pero al final nadie habló de él como debieron haberlo hecho, como se lo ha ganado.

Solo queda esperar a ver por donde sale la liebre del sombrero de estos magos que manejan los hilos del boxeo. Más allá que pueda o no –mi opinión es que sí- con los campeones, Ugás se ha abierto paso a los primeros puestos en el ranking por mérito propio. Es hora que los organismos, ya sea la FIB o el CMB, cumplan con sus propias leyes.

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