Boxeo

¿Hay desprecio verdadero entre estos dos guerreros o es solo puro teatro?

MUCHO SE espera de esta segunda entrega entre Canelo Alvarez (d) y Gennady Golovkin, cuando ambos choquen este 15 de septiembre en Las Vegas.
MUCHO SE espera de esta segunda entrega entre Canelo Alvarez (d) y Gennady Golovkin, cuando ambos choquen este 15 de septiembre en Las Vegas. AP

Es uno de los trucos más viejos en el libro de los promotores. Es la frase perfecta para convencer a los descreídos y atraer a los reticentes. Dicha, además, con un sentido lapidario y rotundo: “se ve que entre ambos boxeadores hay un odio verdadero’’.

Al final, ese odio verdadero se convierte en respeto mutuo, en abrazos y deseos de buena voluntad, dejando en claro el artefacto verbal de ventas, una vez que se contabilazaron las erogaciones monetarias en el sistema de Pago Por Ver.

Pero en esta segunda entrada de Saúl “El Canelo’’ Alvarez contra Gennady Golovkin se puede apreciar algo diferente. Quizá no sea una mentira del todo, tal vez haya algo cierto en la animadversión que sienten el mexicano y el kazajo.

Y está muy bien para la promoción y el mercadeo, pero este combate significa algo más para ambos, como si estuviera en juego algo más profundo que una simple decisión y una bolsa millonario. Creo que los dos se desprecian, con muchas ganas.

Golovkin, que de ganar establecería una marca de 21 defensas consecutivas en la división mediana, entiende que esta pelea no se trata tanto de una venganza como de establecer un respeto, ese que no se la ha dado a borbotones, como él cree merecer.

Abél Sánchez, su entrenador, se ha encargado de martillar día a día sobre el tema del dopaje, de recordarles a todos que no es un asunto a tomar a la ligera y que, echar mano al viejo expediente de la carne contaminada, no es otra cosa que una entera y total falta de respeto.

Para Sánchez la pelea es entre “Triple G contra Triple C’’, o mejor explicado: “Canelo Con Carne’’, algo que no ha caído nada bien entrel el campamento del mexicano, a quien el recordatorio constante del clembuterol le debe saber a carne podrida.

Durante la conferencia de prensa del jueves, ambos se negaron a ponerse frente a frente en ese cara a cara tan apreciado por la prensa y que todavía resulta un invaluable mecanimso de venta. Tanto se han dicho que ya no se soportan. No se resisten.

Por eso creo que esta segunda entrega en la T-Mobile Arena superará la primera. Desde la puntuación -¿qué has hecho Adelaide Byrd con tu cruel tarjeta?-, hasta el dopaje, pasando por el tema de los árbitros y de los guantes, de un Sánchez punzante y un Canelo desafiante, todo apunta a una tremenda batalla.

Parafraseando a los promotores de todas las épocas: “se ve que Canelo Alvarez y Gennady Golovkin se odian de verdad’’, y por una vez puede que tengan razón. Aquí no hay amor perdido, solo furia y rabia.

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