Una bala no detuvo a Benavidez, pero este súper dotado del ring sí puede hacerlo
José Benavidez Jr. no es el primero que ha tomado la ruta del insulto contra Terence Crawford. Tampoco será el último que siga el camino de todos los que han enfrentado hasta el momento al prodigio de Omaha. Lo más seguro es que al final del recorrido le espere la derrota.
El hombre que se hace llamar el “Inmisericorde’’, tratará de no tener piedad este sábado en una velada de ESPN cuando se mida a uno de los mejores welters del momento, uno que para muchos está en lo alto de la lista de mejores libra por libra del planeta.
La pelea, sin duda, promete y no solo por la probidad boxística de Crawford (33-0, 24 KO) y el innegable empuje de Benavidez –un hombre que vende reputación de chico malo, al que le han disparado incluso-, sino por la mala vibra y el torrente de ofensas de un lado y otro.
Benavidez (27-0, 18 KO) no se ha ocultado para decir que Crawford le ha robado su espacio bajo los reflectores de Top Rank, la empresa que lo firmó cuando apenas era un adolescente y prometió llevarle a la cima del deporte, a ese sitio que ocupa el actual rey de la Organización Mundial del Boxeo (OMB).
Mientras Crawford crecía, a partir de aquella victoria sobre el cubano Yuriorkis Gamboa, al punto de sumar las cuatro fajas de las 140 libras y luego apropiarse de la corona welter que le arrebató a Jeff Horn, el ascenso de Benavidez se atascaba.
Problemas dentro y fuera del ring, con managers y representantes, disminuyeron la velocidad de la aceleración de Benavidez, quien recibió un disparo en una pierna el 22 de agosto del 2016 que lo tuvo fuera de acción cerca de dos temporadas.
Como si fuera poco el conocido preparador físico Alex Ariza, quien trabajó en el pasado con Benavidez, considera que todavía quedan secuelas de aquel incidente y que el boxeador no está en condiciones de medirse a alguien tan talentoso como Crawford.
Si algo tienen en común es que les gustan las armas, han recibido disparos y se profesan un desdén idéntico, rayano en el odio. Benavidez ha sido incesante en sus ataques verbales y Crawford ha respondido como nunca antes, como si hubieran despertado al ganster dentro de él.
Con mayor altura y alcance, Benavidez espera haberse metido bajo la piel de su oponente, pero Crawford es de los que suele castigar a quienes cruzan la raya roja de los insultos, como parece ser el caso. El castigo no se hará esperar y la esquina del Inmisericorde debe estar prevenida para proteger a su hombre antes de que sea demasiado tarde.
Benavidez, invicto y no exento de talento, jamás ha enfrentado a alguien de las condiciones de Crawford, quien puede cambiar de guardia, de ritmo, de combinaciones y planes con una facilidad tremenda. Así que el bocón que se cuide la boca.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de octubre de 2018 a las 7:37 a. m..