Crónica de una victoria anunciada para el Canelo Alvarez en Nueva York
Vamos a robarle algo parcialmente al Gabo. Vamos a decir que esta es la Crónica de una Victoria Anunciada. Y especialmente, vamos a tratar de digerir esta pelea de sábado en la noche en la que todo es terriblemente predecible, tratemos de hacerla potable al paladar del aficionado.
Una presentación de Saúl “Canelo’’ Alvarez siempre es atractiva, ya sea contra un gran campeón -¿acaso no merece serlo?- de la talla de Gennady Golovkin o un mediocre como Liam Smith o un absurdo como aquel de Amir Khan.
Con el Canelo siempre hay un elemento estelar en el aire. No por gusto es un guerrero de “prime time’’, un imán de taquilla que ha sabido y han sabido llevar más allá de las fronteras humanas del público mexicano. Es una figura de calibre internacional.
Por eso DAZN lo firmó por sus próximas 11 peleas y $365 millones. Si Anthony Joshua es el ancla de la plataforma digital en Europa, Canelo habrá de serlo de este lado del Atlántico con la intención de multiplicar exponencialmente el número de subscriptores a un modesto costo mensual de $9,99.
De modo que este sábado comienza a rodar la gran inversión. Si gana Canelo no solo gana DAZN sino todos los guerreros que se han uncido a este nuevo vehículo de distribución que viene a suplantar, en parte, a la difunta división de HBO Boxing.
Si en Las Vegas todos quieren y preservan el triunfo del Canelo, y eso bien lo puede atestiguar Golovkin y Erislandy Lara, ¿cómo no habrán de quererlo ahora en Nueva York? ¿Y en el Reino Unido? ¿Y en todo lugar donde esté plantada la bandera de DAZN? Canelo no debe ni puede perder. Así de siemple.
Si no pudo lograrlo el tremendo GGG en par de ocasiones, quién en su sano juicio puede pensar que este Rocky Fielding tiene un chance de vencer al mexicano, que le supera en todo menos en estatura y alcance. El inglés fue elegido a dedo por una razón.
Después de las dos batallas de tierra arrasada contra el kazajo en Las Vegas, Canelo necesitaba una especie de respiro disimulado antes de seguir camino. Esto no es una crítica y hasta lo entiendo perfectamente. En mi opinión no ganó ninguno de esos choques, pero al manos salió intacto y en pie de guerra.
Luego de revisar decenas de pronósticos de expertos, el único abjetivo que se repite en torno a Fielding es “competente’’. Competente, sin embargo, enmascara la realidad innegable. No le llega a los tobillos deportivamente hablando a un oponente curtido, hábil, con experiencias en grandes escenarios y una aceitada maquinaria detrás.
Uno puede cerrar los ojos e imaginar el pulso del combate. Un primer asalto tentativo y un segundo donde el Canelo comenzará la dolorosa labor de desmontar a Fielding, hasta que en el tercero haga aparición ese gancho de zurda al hígado que tan bien domina el mexicano y tantos estragos ha hecho en su larga lista de derrotados, con o sin razón.
Entre el quinto y el noveno, ¡atentos! Rocky irá a la lona irremediablemente y así Canelo sumará otro título –no pierdan de vista que no es uno de verdad, sino secundario. El mero mero lo posee Callum Smith- a su ilustre carrera. Y entonces todos seremos felices, o al menos DAZN, Golden Boy y la legión de seguidores de Alvarez.
El negocio no puede fallar bajo ningún concepto.
Esta historia fue publicada originalmente el 14 de diciembre de 2018 a las 10:27 a. m..