Boxeo

¿Gloria pasajera o poder de permanencia? Ese es el dilema de la Tormenta de Colombia en el ring

Eleider Alvarez, ¿campeón pasajero o de larga vida?

Eleider Alvarez hizo una buena labor de ilusionismo antes de dar su gran salto. Estaba y no estaba, aparecía y se ocultaba a plena vista, sabíamos de su talento y apenas subía a un cuadrilátero. Era uno de los mayores misterios del boxeo.
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Eleider Alvarez hizo una buena labor de ilusionismo antes de dar su gran salto. Estaba y no estaba, aparecía y se ocultaba a plena vista, sabíamos de su talento y apenas subía a un cuadrilátero. Era uno de los mayores misterios del boxeo.

Eleider Alvarez hizo una buena labor de ilusionismo antes de dar su gran salto. Estaba y no estaba, aparecía y se ocultaba a plena vista, sabíamos de su talento y apenas subía a un cuadrilátero. Era uno de los mayores misterios del boxeo.

Basta mirar su record para percibir lo elusivo de su rastro. Combatió dos veces en el 2016, dos veces en el 2017, una vez en el 2018 y una sola vez en el 2019. Pero esa última ocasión lo rescató de los períodos de intermitencia y amplificó su figura de retador secundario a campeón mundial.

La culpa no es solo suya. En Canadá, en Montreal, siempre iba a rastro de Adonis Stevenson, quien se las arreglaba para darle de lado al colombiano y mantenerlo alejado de su largo reinado. Alvarez esperó lo mucho y lo poco, hasta que ya no quiso esperar más.

Quizá Stevenson sabía la clase de rival que era Alvarez y dejó que siguiera camino para enfrentar a Sergey Kovalev, otro que siempre clamó por una cita con el haitiano radicado en Canadá y también se cansó de aguardar por una pelea que nunca llegó.

La que sí llegó fue la cita con el colombiano. Repuesto de sus dos fracasos ante Andre Ward, Kovalev pensó encontrar un oponente menor y se llevó la sorpresa de un nocaut en el séptimo asalto que catapultó la figura de Alvarez hacia un nivel superior.

Kovalev clama ahora que aquello fue precisamente una mera sorpresa, un error totalmente superado. Cierto, iba delante en las boletas al momento del conteo final, pero Alvarez demostró durabilidad, capacidad de asimilación y poder para echar por tierra a un pegador temido.

La pregunta que revolotea encima de Alvarez es esta: ¿estamos en presencia del mejor campeón ligero pesado o de una maravilla pasajera? A sus 34 años, el cafetero tampoco resulta un prospecto, ni le sobra el tiempo. Supo aprovechar la primera oportunidad, pero está obligado a sacarle el máximo al encuentro de este sábado.

El ruso vendrá con todo y eso puede jugar a favor de Alvarez, un artista del contragolpe, del uso de las distancias. Kovalev querrá demostrar que sus habilidades están intactas, que el poder no se ha esfumado, aunque le costará mucho esfuerzo invertir esa narrativa.

Alvarez, que supo esperar lo mucho para convertirse en campeón mundial, habrá de tener la paciencia este 2 de febrero que le permita llevar al “Krusher’’ a la arena movediza de su boxeo, de su velocidad. Ya demostró que pudo ganar en la hora grande, ahora debe convencernos de su poder de permanencia en la cima.

Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.


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