Boxeo

Hammer es apenas una puerta para que este pesado cubano pueda llegar al rey Wilder

La primera pelea de Luis Ortiz en el 2018 fue por un título del mundo. La segunda tuvo como objetivo traerlo de vuelta de su primera derrota y mantenerlo activo. La tercera aseguró su presencia en los puestos de relevancia de la división pesada.

¿Qué busca ahora el King Kong al inicio de temporada en el 2019 y regresando al mismo lugar donde tan cerca estuviera de convertirse en rey de la categoría máxima? Mucho más de lo que se imagina, porque una segunda cita con Wilder puede estar cerca.

No es poca cosa este choque del gigante de Cuba este sábado (SHOWTIME) contra Christian Hammer, en una noche donde debe esperarse la presencia de Deontay Wilder, quien suele acudir a las grandes veladas de Premier Boxing Champions. Un cara a cara aquí es más que posible.

Hammer debe ser un contrincante superior a Razvan Cojanu y a Travis Kauffman, dos oponentes que fueron abatidos por la fuerza innegable de Ortiz, como una mínima pausa en la carrera del cubano hacia una potencial revancha con el campeón del Consejo Mundial.

Ortiz apenas habla de Hammer y esto es lo que preocupa. El 99,99 por ciento de sus pensamientos giran alrededor de la revancha contra Wilder. Habla de una espina clavada en el pecho, de un puñal alojado en su corazón. Sencillamente, no ha pasado la página de lo sucedido el 3 de marzo en Nueva York.

Tal vez así deba ser. No lo culpo. Estuvo cerca del título mundial de Wilder, lo tuvo en sus manos y lo dejó escapar –ayudado quizá por un árbitro benevolente hacia el rey en apuros-, de ahí que sienta un poco de agobio y culpa por lo que pudo haber sido y no fue.

El camagüeyano está obligado a pasar por encima de Hammer de forma convincente para redireccionar la atención del campeón, quien se ha quedado sin los millones de una potencial secuela con Tyson Fury después de que el gitano inglés firmara un pacto con Top Rank.

El mensaje de King Kong no debe ser a Wilder solamente, sino a los fanáticos y la prensa. La actuación del cubano en la misma sala donde estuvo a punto de coronarse debe resonar con mucha fuerza en Nueva York, en la oficina del jerarca de PBC, Al Haymon, y en los pasillos de SHOWTIME.

Wilder no quisiera pasar otra vez por el obstáculo de Ortiz. Ya ganó, no tiene una necesidad apremiante como el cubano, pero ¿qué le queda por delante? Sus opciones no son muchas.

Anthony Joshua no le dará una oportunidad, no ahora, quizá ni en el 2020. El inglés no arriesgará nada mientas siga llenando estadio y ganando millones ante rivales de medio pelo. Y Fury le ha dicho adiós a la revancha. Con Top Rank enfrentará a hombres menores con bolsas mayores.

Puede llegar, entonces, ese momento en que Wilder decida mirar nuevamente al gigante de Cuba. Una buena actuación de Ortiz este sábado delante de una teleaudiencia mundial acortaría distancias hacia esa revancha. Pero primero está Hammer. Ortiz no debe olvidarlo.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de marzo de 2019, 10:25 a. m..

Jorge Ebro
el Nuevo Herald
Jorge Ebro es un destacado periodista con más de 30 años de experiencia reportando de Deportes. Amante del béisbol y enamorado perdido del boxeo.
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA