Jornada negra para el boxeo. Yordenis Ugás es robado en la noche que pudo convertirse en campeón mundial
Anoten otra noche negra para el boxeo. Desgraciadamente contra un cubano, porque Yordenis Ugás mereció escuchar las palabras “Y el nuevo campeón mundial…’’, pero en cambio tuvo que conformarse con una derrota que fue criticada por fanáticos y expertos a partes iguales.
Ugás fue víctima de una decisión dividida que le permitió a Shawn Porter mantener su título de campeón en una jornada que fue de las peores de su ilustre trayectoria profesional.
“Esta es una vergüenza para los jueces’’, exclamó Ismael Salas, entrenador del cubano. “Pero a pesar de todo estamos contentos. La gente vio quién en realidad mereció la victoria, el mundo sabe de la grandeza de Yordenis Ugás’’.
Un juez vio ganar a Porter 116-112, otro se la dio a Ugás 117-111, pero un tercero se desmarcó por el rey vigente con una votación de 115-113 que levantó protestas en el público y puso una mueca en la cara del antillano.
En una inusual noche fría en California, la tormenta de Porter llegó apenas, a retazos, con ciertos destellos, amainada por el boxeo de Ugás, quien las más de las veces fue el agresor y propuso con persistencia.
“Vine a representar a mi país, a mi gente y a demostrar lo que puedo hacer con mi boxeo y creo que lo logré todo, menos llevarme la decisión’’, comentó Ugás. “Esto no me va a deprimir. Por el contrario, lo voy a tomar como punta de lanza para seguir adelante’’.
El hombre que suele abusar de sus rivales con sus andanadas de golpes y la presencia física interior, decidió en esta ocasión operar desde afuera, moviéndose en círculos, dejando su identidad en la esquina. Porter no fue él.
Quiso golpear y Ugás le dominó en el apartado de las habilidades, y cuando intentó proponer, el cubano le respondió con certeros contragolpes que le hacían retroceder.
Todo aquel que ha seguido la carrera de Porter sabe que el que vino a pelear esta vez a Carson no recordaba para nada al guerrero incansable e insaciable de otras peleas de recuerdo.
“Todo el mundo vio lo que sucedió, Yordenis ganó y ganó bien’’, apuntó Luis de Cubas Jr., manager de Ugás. “Estoy seguro de que vendrá otra oportunidad de título, pero ese no es el punto. El punto es que Ugás debió ganar esta noche’’.
Ugás convirtió a Porter en un púgil diferente, que se dedicó a boxear hacia atrás, algo a tomar en cuenta para alguien que no sabe el signifficado de la palabra retroceder encima del cuadrilátero.
Quizá el momento culminante se produjo en el 12do asalto, cuando una derecha de Ugás le hizo perder el equilibrio a Porter y caer a la lona de manera estrepitosa, pero el árbitro Jack Reiss decretó una caída accidental, escamonteándole al cubano un round de 10-8.
Con las apuestas y los pronósticos en contra, Ugás cumplió todo lo que había prometido y sacó lo mejor de sí en la noche más importante de su carrera, y en al aire flotaba el aroma de la sorpresa, porque la prensa lo daba como ganador en conteos extraoficiales.
Ugás fue más preciso, elegante, completo; Porter, en cambio lució chico, sin potencia, escurridizo. El campeón iba a remolque y el retador halaba del carro creyendo que iba rumbo a la victoria.
Pero en algún momento del camino, todo se atascó en una decisión terrible que deja inctacta la reputación de Ugás, pero le roba la alegría de ser el único campeón mundial de Cuba.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de marzo de 2019, 11:18 p. m..