Boxeo

La pelea clásica que prometieron termina de manera ridícula y deja dudas sobre el futuro del campeón

Demasiado fácil para Crawford, pero el futuro es complicado

Y esta es la obra maestra que nos prometían, la pelea “clásica’’ que recordaríamos durante mucho tiempo. No fue ni lo uno ni lo otro, y el combate entre Terence Crawford y Amir Khan terminó de una manera pedestre y burda.
Up Next
Y esta es la obra maestra que nos prometían, la pelea “clásica’’ que recordaríamos durante mucho tiempo. No fue ni lo uno ni lo otro, y el combate entre Terence Crawford y Amir Khan terminó de una manera pedestre y burda.

Y esta es la obra maestra que nos prometían, la pelea “clásica’’ que recordaríamos durante mucho tiempo. No fue ni lo uno ni lo otro, y el combate entre Terence Crawford y Amir Khan terminó de una manera pedestre y burda: con un abandono camuflado con un golpe bajo.

Durante meses, Bob Arum y su séquito en Top Rank trataron de vendernos este choque a como diera lugar, inflando las perspectivas, escamoteando las realidades. Lo cierto es que la diferencia era mucha, excesiva, como para que esta cita mereciera un pago extra de PPV. Lo siento por quienes compraron.

No estuvo mal ver el progreso de jóvenes como Shakur Stevenson y Teófimo López, pero la pelea principal –como debe ser- era la que debía aliviar la carga financiera con su plenitud deportiva. Los rellenos siempre serán eso, hasta que se conviertan en protagonistas.

Uno no puede menos que admirar a Crawford (35-0, 26 KO). A pesar de ese golpe bajo y real en el sexto asalto, el orgullo de Omaha vapuleó a sus anchas al guerrero inglés. El impacto en los testículos en el sexto asalto sirvió de pretexto perfecto para detener lo que ya venía siendo una paliza en toda la línea.

Khan (33-5, 20 KO) ya no es el mismo. Más nunca será lo que fue. La quijada de cristal siempre estuvo ahí, pero él la escondía y sobrevivía a ella por la velocidad y la rapidez que su juventud le permitía. Con el paso del tiempo y las batallas ha perdido los reflejos, las habilidades.

Después de ese tremendo nocaut a manos del Canelo Alvarez, Khan perdió los úiltimos vestigios de talento. Claro está, de talento para imponerse en noches importantes, no ante rivales desconocidos como Phil LoGreco. Crawford es un animal diferente, excepcional.

Lo mejor de la noche vino al final. Cuando le preguntaron a Arum, jerarca de Top Rank, si estaba dispuesto a hacer la pelea contra Errol Spence Jr. Fue como arrojar una llama en un yacimiento de petróleo. El viejo promotor no perdió un minuto en desbarrar contra el consejero/manager del campeón de Premier Boxing Champions.

Esa es otra pelea, la de Top Rank vs. PBC, que impide la verdadera pelea, la que todos los aficionados reclaman entre los dos mejores welters del planeta. Spence Jr. sería un digno rival para Crawford, un PPV que valdría la pena pagar. Pero la política del boxeo es así, llena de intrigas palaciegas y sablazos. Primero se logra la paz mundial.

GARCIA ESTA DE VUELTA

Danny García se rescató a sí mismo y volvió a colocarse en la conversación de los welters de élite con un convincente triunfo por nocaut ante Adrián Granados.

García obligó al juez a detener la pelea en el séptimo asalto, luego de tres conteos en una pelea que se fue de un solo lado y recordó en parte la mejor versión del ex campeón mundial.

Como parte de PBC, a García no le faltarán oponentes de nivel.

  Comentarios